lunes, 13 de diciembre de 2010

el toque secreto del cafe

CARLISLE

Por fin había salido del hospital, bueno, como pasiente. Ahora regresaba como doctor, pero tenia que usar unos lentes oscuros para que no notaran que de un día para otro mis ojos eran celestes. Esme me llevaba a donde tenia que ir, pues aun no podía manejar y apenas podía caminar por la rodilla.

Ya solo me quedaban dos semanas para que esto acabara y volviera a la normalidad, al menos para mi. Pero aun no sabíamos que eran Jacob, Quil, Embry y Seth. No eran humanos, pero tampoco eran vampiros. Eran muy fuertes y en ocasiones les apetecia la sangre. Era muy extraño, sin embargo no lográbamos entender que era lo que eran ellos. Solo los llamábamos semivampiros, porque eso era lo que parecían. Mitad vampiros y mitad humanos.

Habian pasado ya cuatro días desde que me dieron de alta en el hospital. Cuatro días eran suficientes para que me estuviera muriendo del suelo. Llegaba a la casa en la madrugada, Esme ya estaba dormida para cuando llegaba. Me tiraba a la cama y por el estrés no me podía dormir. Lograba dormir un poco mas tarde que las tres de la madrugada, pero debía levantarme a las cinco para alistarme y salir de nuevo al trabajo. Trabajar jamás fue tan horrible para mi. Dormia entre una y tres horas diarias y no tenia hambre, comia porque tenia que hacerlo ahora que era humano. Anoche, bueno, hoy al llegar a casa de nuevo a la madrugada me tire a la cama a tratar de dormir y cuando por fin logre cerrar los ojos me desperté de repente y corri al baño a vomitar. Era realmente horrible, sin contar que me dolia todo el cuerpo por el estrés.

Dos semanas Carlisle, dos semanas. Es lo único que queda, dos semanas y volveras a la normalidad. Me dije a mi mismo en la mente.

Llegue por fon al hospital y estacione mi auto. Entre arrastrando los pies y todos me miraban confundidos.

-Carlisle ¿Estas bien? Jamas te habíamos visto asi.- dijo Steve. Me puse la bata y me sente de golpe en una silla.

-Si, solo que ahora tengo insomnio y no puedo dormir.- me excuse. Claro que no era del todo mentira.

-Claro, eso es horrible. Me pasa todo el tiempo, sabes que, debes tomar pastillas. Aunque debes poner una buena alarma porque luego cuesta que te despiertes.- dijo Alan acercándose a nosotros.

-Claro, lo tomare en cuenta.- menti.

-Carlisle, te ves muy deprimido. Yo se que te va a subir el animo.- dijo esta vez una de las enfermeras. La misma que nos había interrumpido con Esme cuando me paso el accidente.

-Mira, no estoy de humor para que estes encima de mi. Dejame en paz al menos por hoy ¿De acuerdo?- dije molesto. Yo jamás le hablaba asi a nadie, pero esta vez estaba realmente irritado y ella no me ayudaba en nada.

-solo te iba a decir que te tomaras este café, te ayudara a mantenerte despierto.

La mire a los ojos por un momento y luego mire el café que tenia en la mano. Me había hecho eso varias veces, me ofrecia una taza de café pero yo sabia perfectamente que no era un café normal. Muchas veces detecte que le había hechado droga, se le notaba fácilmente cuando eres vampiro. Pero ahora que era humano, y que realmente lo necesitaba no sabia si realmente confiar en ella. Podria ser que era uno mas de sus intentos, o podría ser que en realidad estaba siendo sincera conmigo y veía que lo necesitaba entonces solo me lo daba por cortesía.

Dude por un momento y luego tome la taza de sus manos. Me tome todo el contenido y luego me empece a sentir un poco mareado.

-Enfermera tonta- masculle entre dientes y empece a sentirme devil. Entonces la taza que tenia en mis manos se callo y se rompió al caer al suelo.

STEVE

Carlisle se miraba muy mal. ¿Qué le había pasado?

-Enfermera tonta- dijo entre dientes malhumorado. Entonces lo comprendi, lo había drogado. La taza cayo al suelo y luego Carlisle se desmallo.

Alan me ayudo a subirlo a una camilla y lo examinamos. Luego de asegurarnos que estaba bien fuimos con Nataly, la enfermera, y le gritamos todo tipo de blasfemias por haber drogado a Carlisle. Ella se excuso diciendo que ya lo había intentado otras veces y que nunca funcionaba, que no pensó que esta vez si tendría éxito. Para mi, esa no era una excusa. Pero me llamaron a sala de emergencias y no pude seguir discutiendo, además sabia perfectamente que Alan no lo haría tampoco, pues el babeaba por Nathaly.

Atendi al paciente y luego fui a ver como estaba Carlisle, pero el no estaba en la camilla.

-¿Y Carlisle?- pregunte al doctor que estaba mas cerca, esperando que tuviera la respuesta.

-No lo se, pero lo vi saltando en recepción.- dijo mas concentrado en los papeles que tenia en la mano que en mi.

-¿¡Saltando!?

Oh por Dios. Sali corriendo a recepción y vi que le estaba coqueteando a la recepcionista, quien casi se desmallaba al ver que el Dios de su altar le estaba hablando de esa manera.

Camine hacia ellos y hale a Carlisle del brazo.

-¿Se puede saber que estas haciendo?- pregunte molesto.

-¡Steve! ¡Mi gran amigo Steve! Sabes, eres un buen amigo. Si, siempre estas ahí cuando te necesito. Tu me cubres de Dracula cuando quiere atraparme. ¿Qué haría y sin ti?

-Engañar a tu esposa con la recepcionista.

-¡No metas a Esme en esto! ¡Ella es tan dulce y tan adorable! ¿Has visto lo hermosa que es? Me vuelve loco, sobre todo cuando estamos en la cama. Se vuelve de una mujer tierna y amigable a otra salvaje y descontrolada. ¡Me encanta esa mujer!

-Ok Carlisle, no necesito que me hables de tu vida sexual porque honestamente no me interesa.

-¡Que no te interesa! Yo se perfectamente que te mueres por mi esposa. Lo único que te hace diferente a los otros hombres que también babean por ella es que tu respetas que este casada conmigo. Es por eso que te quiero gran amigo. ¡Te amo!

-Ok, deja de decir estupicedes que pareces bisexual.

-¡Yo no soy bisexual! ¡Bisexual es Joseph el enfermero! ¡Ah no! ¡El es gay completo!- grito y estallo en carcajadas. Yo estaba prácticamente cargándolo, pues no se podía ni parar, y menos con su rodilla lastimada.

-¡Callate!

-¡No me calles que soy mas viejo que tu! ¡Tienes que respetarme!

-¿Eres mas viejo que yo? ¿Por cuánto? ¿Un minuto? ¡Te recuerdo que tengo 36 años Carlisle! ¡Tu tienes 31 y no los aparentas! ¡Es imposible que seas mayor que yo!

-¡No me grites! ¡Y si soy mayor que tu! ¡Tengo mas de 300 años! ¿Sabes por que? ¿Sabes por que?

-¿Por qué?

-¡Porque soy un vampiro!

-Claro, y yo soy superman. Pero no le digas a nadie.

-¡Al fin conozco a superman! Debo admitirlo, crei que eras únicamente un personaje ficticio. ¡Pero no! ¡Aquí estas!

-Si, aquí estoy. Con un doctor drogado diciendo todo tipo de estupideces como que es un vampiro.

-¡Si soy un vampiro! Es solo que ahora no porque un chico me convirtió en humano. Pero si soy un vampiro. Sabes que mas? Tambien puedo volar.

-¿Puedes volar?

-si, ¿Quieres ver?

-Claro que…

-Seria interesante verte volar- dijo Alan detrás de mi interrumpiéndome. Iba a protestar pero de repente Carlisle me solto y se subió a una silla. Oh Dios mio. ¿¡Que diablos tenia ese café!?

-Mirenme. ¡Se que puedo volar!- grito y todos se voltearon para ver de que se trataba, entonces Carlisle se tiro y cayo en el suelo.

-Eres un idiota- le dije a Alan mientras me agachaba para ayudar a Carlisle.

-¿Yo soy el idiota?

-Si ¿Cómo le dices eso sabiendo que esta en ese estado?

-Alerta roja, Dracula se acerca por el pasillo sangre. Levanta a Carlisle y ponle un tape en la boca para que no diga nada de lo que nos podamos arrepentir todos.- dijo una doctora. Levante a Carlisle de inmediato y busque con la mirada algo para mantenerlo distraído mientras el Dr. Colmillos pasaba frente a nosotros.

-Dr. Cullen, me alegra que ya este bien- dijo. Mierda.

-Dr. Dracula- dijo Carlisle fríamente y todos lo miramos asustados.

-¿Cómo me dijo?

Mierda, mierda, mierda.

-Dr. Dracula. Es su apodo ¿No lo sabía?

-No, no lo sabía- dijo el doctor mirándome a los ojos.- ¿Qué le pasa?

-El…

-¡Se golpeo la cabeza! Se ha caído muy fuertemente.- dijo Alan.

-Ya veo. Cuénteme Carlisle, ¿Qué otros apodos tengo?

Maldito colmilludo, se aprovechaba del estado de Carlisle para sacarle información clasificada.

-bueno, esta ese, Dr. Frankestein, Dr. Colmillos, Dr. Sombras, Dr. Sangre, Dr. Chucky, no me acuerdo de los demás.

Todos miramos al director del hospital asustados y luego a Carlisle con una mirada amenazante.

-¿Así? Bueno, luego hablare con todos de eso. Ahora pónganse a trabajar todos.

El doctor se fue y acto seguido todos los presentes comenzaron a gritarle a Carlisle todo tipo de insultos que existen en este mundo.

-Oigan no le insulten.- dije tratando de defenderlo.- No es su culpa que Nathaly lo haya drogado. Agradescanle a ella que Carlisle esta asi.

Todos se giraron a ella y ella me miro con ojos amenazantes. Como si me diera miedo, yo tenia un amigo vampiro que me debía mas de cien ahora que lo ayudaba estando drogado. ¡Estúpido Carlisle! ¿Por qué no pudo pensar antes de tomarse ese café?

Me llamaron de nuevo a sala de emergencias y le pedí a Alan que cuidara al vampiro drogado. Solo esperaba que al Dr. Dracula no se le ocurriera decirle a Carlisle que tenía que trabajar porque ya está que alguien muere así como nos despide a todos.

NATHALY

Luego de que Steve me acusara de ocasionar ese estado súper sexy y a la vez extraño de Carlisle nos fuimos todos a trabajar y Carlisle se quedo con Alan, quien lo dejo cuando se desespero. Aproveche y me dirigí a él.

-¿Cómo te sientes?- pregunte con la voz más sexy que podía hacerle al doctor más sexy del país, si no es que del mundo entero.

-Extraño, pero bien. Me siento muy, muy, muy bien. Me siento libre. Siento que por fin puedo hacer lo que quiera.- dijo con demasiada emoción.

-Claro, escucha. Tenemos que hablar a solas.

-¿Por qué?

-Porque si, ven sígueme.

Lo tome de la mano y me dirigí a su oficina. Cerré la puerta con llave y corrí las cortinas. El me miraba confundido y asustado a la vez. Pero en sus ojos se notaba que seguía con el efecto de la droga.

Camine seductoramente hacia él y lo bese apasionadamente en los labios. El se quedo tieso por un momento y luego me apretó por la cintura hacia él. En ese estado en lo último que pensaría seria en la estúpida de su esposa. Así que no había problema alguno.

Comencé a desabotonarle la camisa y lo hale de la corbata para acercarlo más a mí. El paso su mano por mis caderas y luego me quito la blusa. Le quite la bata y la arroje al suelo. Luego de que estuvimos completamente desnudos nos tiramos al suelo y escuchamos como alguien se acercaba.

-¿Has visto a Carlisle?- pregunto alguien desde afuera. ¡Maldita sea! ¡Era Steve!

-No, no lo he visto.- dijo otra persona. ¡Por Dios! ¡Alan!

-¿¡Y NO TE DIJE QUE TE QUEDARAS CON EL!?- grito Steve enfurecido.

-Si, pero me desespero.

-¡Eres un…! ¡Ah olvídalo! ¡Ayúdame a encontrarlo!

Escuche como los dos se alejaban y seguí besando apasionadamente a Carlisle. Esto jamás volvería a pasar, de eso estaba segura. Así que debía aprovecharlo al máximo. Le mordí el cuello y el pasaba su mano por mi espalda una y otra vez. Hasta que por fin, lo hicimos.

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