Capitulo 15: ¿Y ahora yo que hice?
EmPOV
Abracé a Rose, feliz de que ya me hubiera perdonado, cuando súbitamente apareció Bella con cara de "vas a morir, idiota" y me agarró del cuello, estrellándome contra la pared de concreto y alzándome más de 30 Cm en vilo. Era una suerte que no necesitara respirar…
—¡POR QUÉ LE DIJISTE! —gritó, totalmente fuera de sí.
Rosalie ya se había acercado para ayudarme, pero luego Bella tuvo que abrir su enorme hocico inmortal.
Edward me miró con furia.
—¿Por qué le dijiste a alice de lo libros, Emmett?
—¡Qué hiciste qué! —gritó Rose.
Miré a Bella con los ojos entrecerrados.
—Yo solo lo mencioné, no es mi cul....
----------------------------------------- epilogo
alice POV
Miré a mi alrededor, desesperada por algo que funcionara para mis necesidades. El tubo de cartón me observaba, burlándose.
Después de terminar mis, ehh, necesidades, me quede enfrascada leyendo la autobiografía de "Stephanie Meyer" y, como pensé que sería, no había ni una sola cosa que involucrara a mi familia con la autora. Mamá tenía imaginación.
Y entonces me di cuenta de que la lista se cumpliría de la manera menos genial, para mí. El número doce decía "metete a un probador y grita muy alto "¡eh, no hay papel!". Esto no era divertido. PARA NADA.
Tomé una respiración profunda y me preparé psicológicamente para ser el hazme reír de la familia por muchas décadas.
EPOV
Bella estaba algo preocupada por lo que alice pudiera pensar de crepúsculo, se notaba en la manera en la que arrancaba su labio con los dientes y como enrollaba y desenrollaba su cabello en el dedo índice. Pero creo que su peor temor era eclipse…
Ugh, como odiaba a Jacob en estos momentos, solo complicaba mi vida.
Nos quedamos esperando fuera de los sanitarios por lo menos 20 minutos, y esperaba a que alice aprendiera su leccion de karma
JzzPOV
Hoy voy a cambiar, me dije a mí mismo. Ya no voy a ser el emo de la familia, ya no me voy a morder, no voy a "llorar", no voy a dejar que Emmett se ría de mí.
Sonreí, o al menos traté de hacerlo, y me levanté de la posición fetal en la que estaba.
Camine unos cuantos pasillos hasta que visualicé a mi familia y me paré a un lado de Emmett, dispuesto a demostrarle que no me iba a intimidar por él, y noté que estaba vistiendo un uniforme de policía con ¿olor a Charlie?
—Me lo prestó Charlie —dijo, en respuesta a la mirada inquisitiva que le estaba dirigiendo.
Asentí desconfiadamente y un grito rompió el silencio.
—¡No hay papel!
Alice pov.
Vale, lo dije. Pero ¿qué más podía hacer?
En defensa a mi familia, debería decir que no se han portado tan mal como lo pensé. Solo no se han parado de reír y por eso no se han burlado, creo.
Como sea. Eso no era importante, lo importante eran los cuatro libros que estaba apretando contra mi pecho fuertemente. Jo, jo… tenía el presentimiento de que mañana no iría a la escuela…
Continuara… :P
martes, 7 de diciembre de 2010
Capitulo 14: Complicaciones
JPOV
—Charlie viene para acá —anunció la hobbit, mientras que Chispita —me lanzó una mirada fulminante— y yo recogíamos el desastre que había hecho su temperamental esposa. Pffft, y yo que quería casarme con ella y tener una jauría de hijos. Ja.
—Callate, pulgas, que de todos modos te quedaste con las ganas. —Edward me sonrío con su desagradable boca, que parecía que le había dado una parálisis del lado derecho del labio, y pasó un brazo posesivo sobre Bella, que le entornó los ojos.
—Síp, pero yo tengo a tu hija —qar0op se rió disimuladamente cuando corrí muuuuy lento para que Brillitos no me alcanzara.
Claramente estaba bromeando, pero eso no evitó que Edward se enfureciera y soltara sus grititos de niña llorona. Me reí más fuerte.
Llegó un punto en el que no podía parar de reír y fue cuando Edward me alcanzó y me tomó del cuello, rugiendo, pero yo no podía parar de reírme. Él me estrelló contra el suelo de linóleo y el piso tembló y se agrietó debajo de mí, me saco el aire, y me puse de 10 gamas diferentes de morado antes de poder parar las risitas tontas, aunque me faltara aire.
RPOV
En mi carrera hacia los sanitarios, volví a pasar por donde se encontraba la sección de libros, cuando de repente un libro de los Best Seller llamó mi atención. Crepúsculo. El libro era negro y había un par de manos feas y grises sosteniendo una manzana, debajo de la imagen decía Stephanie Meyer.
¡OH POR DIOS!
Mi mano voló mi cara y me tapé la boca con la palma, mis ojos casi saliéndose de las cuencas por el asombro.
¡Eran los libros que había escrito mamá!
Sin pensarlo mucho lo tomé y reanudé mi carrera al baño con el libro debajo de mi brazo y la curiosidad picándome en la yema de los dedos.
BPOV
Edward estrelló a Jacob contra el suelo, provocando que se agrietara. Algo de lo que Jacob le había dicho mentalmente lo dejó fuera de sí, y yo ya estaba cansada de pedirles que se comportaran como adultos. Aparte de que Jacob se merecía una buena paliza, al igual que Edward, pero eso ya me lo cobraría de otra manera.
Luego, súbitamente Edward dejó de patear a Jacob y comenzó a reír como loco. Estaba segura de que si fuera posible, se hubiera orinado en los pantalones.
—¿Qué pasa? ¿De qué te ríes? —le pregunté, mirándolo con curiosidad.
No me contestó y siguió riéndose. Me acerqué a él y le moví el hombro para que se concentrara y me contestara.
Con un esfuerzo sobrehumano —literalmente— dejó de contorsionarse y dijo algo entrecortadamente. No le entendí.
Lo volvió a repetir y alcancé a comprender las palabras clave, como "Alice", "dearrea" y "castigo" .
—¿Qué?
—Alice… —tomó aire y se recargó contra un estante— tiene, diarrea…
Y volvió a reírse histéricamente.
Esta vez Jake se unió a sus carcajadas y luego de unos segundos, buscaron apoyo el uno con el otro, pasando sus brazos sobre sus hombros. Quería llorar de felicidad… hacía semanas que no se llevaban tan bien.
Y luego Stupward lo arruinó.
Se tensó y frunció su ceño, concentrado. Murmuró "maldito Emmett" debajo de su aliento y un gruñido brutal se abrió desde el fondo de su garganta.
En ese momento Jake paró de reírse y se limpió una lágrima de la comisura del ojo con dramatismo, suspiró y volteó a ver a Edward.
—¿Qué pasa, Chispita? —preguntó con una sonrisota.
—Pasa que Emmett le contó a alice sobre los libros de Bella y ahora está leyendo crepúsculo en el baño, y no sé en que parte va porque como que no quiero ver en su mente mientras hace sus… necesidades —espetó entre bufidos.
En ese momento todo se tiñó de rojo y empecé a temblar.
—¡EMMETT!
—Charlie viene para acá —anunció la hobbit, mientras que Chispita —me lanzó una mirada fulminante— y yo recogíamos el desastre que había hecho su temperamental esposa. Pffft, y yo que quería casarme con ella y tener una jauría de hijos. Ja.
—Callate, pulgas, que de todos modos te quedaste con las ganas. —Edward me sonrío con su desagradable boca, que parecía que le había dado una parálisis del lado derecho del labio, y pasó un brazo posesivo sobre Bella, que le entornó los ojos.
—Síp, pero yo tengo a tu hija —qar0op se rió disimuladamente cuando corrí muuuuy lento para que Brillitos no me alcanzara.
Claramente estaba bromeando, pero eso no evitó que Edward se enfureciera y soltara sus grititos de niña llorona. Me reí más fuerte.
Llegó un punto en el que no podía parar de reír y fue cuando Edward me alcanzó y me tomó del cuello, rugiendo, pero yo no podía parar de reírme. Él me estrelló contra el suelo de linóleo y el piso tembló y se agrietó debajo de mí, me saco el aire, y me puse de 10 gamas diferentes de morado antes de poder parar las risitas tontas, aunque me faltara aire.
RPOV
En mi carrera hacia los sanitarios, volví a pasar por donde se encontraba la sección de libros, cuando de repente un libro de los Best Seller llamó mi atención. Crepúsculo. El libro era negro y había un par de manos feas y grises sosteniendo una manzana, debajo de la imagen decía Stephanie Meyer.
¡OH POR DIOS!
Mi mano voló mi cara y me tapé la boca con la palma, mis ojos casi saliéndose de las cuencas por el asombro.
¡Eran los libros que había escrito mamá!
Sin pensarlo mucho lo tomé y reanudé mi carrera al baño con el libro debajo de mi brazo y la curiosidad picándome en la yema de los dedos.
BPOV
Edward estrelló a Jacob contra el suelo, provocando que se agrietara. Algo de lo que Jacob le había dicho mentalmente lo dejó fuera de sí, y yo ya estaba cansada de pedirles que se comportaran como adultos. Aparte de que Jacob se merecía una buena paliza, al igual que Edward, pero eso ya me lo cobraría de otra manera.
Luego, súbitamente Edward dejó de patear a Jacob y comenzó a reír como loco. Estaba segura de que si fuera posible, se hubiera orinado en los pantalones.
—¿Qué pasa? ¿De qué te ríes? —le pregunté, mirándolo con curiosidad.
No me contestó y siguió riéndose. Me acerqué a él y le moví el hombro para que se concentrara y me contestara.
Con un esfuerzo sobrehumano —literalmente— dejó de contorsionarse y dijo algo entrecortadamente. No le entendí.
Lo volvió a repetir y alcancé a comprender las palabras clave, como "Alice", "dearrea" y "castigo" .
—¿Qué?
—Alice… —tomó aire y se recargó contra un estante— tiene, diarrea…
Y volvió a reírse histéricamente.
Esta vez Jake se unió a sus carcajadas y luego de unos segundos, buscaron apoyo el uno con el otro, pasando sus brazos sobre sus hombros. Quería llorar de felicidad… hacía semanas que no se llevaban tan bien.
Y luego Stupward lo arruinó.
Se tensó y frunció su ceño, concentrado. Murmuró "maldito Emmett" debajo de su aliento y un gruñido brutal se abrió desde el fondo de su garganta.
En ese momento Jake paró de reírse y se limpió una lágrima de la comisura del ojo con dramatismo, suspiró y volteó a ver a Edward.
—¿Qué pasa, Chispita? —preguntó con una sonrisota.
—Pasa que Emmett le contó a alice sobre los libros de Bella y ahora está leyendo crepúsculo en el baño, y no sé en que parte va porque como que no quiero ver en su mente mientras hace sus… necesidades —espetó entre bufidos.
En ese momento todo se tiñó de rojo y empecé a temblar.
—¡EMMETT!
Capitulo 13 Inguenua
pov. alice
—Estúpida. ¿Qué no aprendes? No. Debes. Confiar. En. Emmett.
Pasillo 6…
¡Tenía que dejar de pensar en donde me encontraba! Mis pensamientos no eran seguros.
Pasillo 7…
Estaba tan concentrada en no querer ver el lugar, que inconscientemente mis ojos se deslizaban hacia arriba y el maldito letrero enorme llamaba mi atención. No era lo mismo que cuando ocultaba un pensamiento, porque ahora lo que estaba en juego era mi vista.
Pasillo 8…
Me van a encontrar.
Pasillo 9…
Temblé de miedo.
Pasillo 10
¿Cuántos *bip* pasillos habían?
Y de repente, mi estomago gruñó, pero no como si tuviera hambre… era diferente. Algo que no me había sucedido antes. Un dolor en la panza, como si algo me hubiera jalado el intestino… ¿grueso?
Qué demonios.
Instantáneamente supe lo que tenía que hacer: me eché a correr al baño.
Bella pov.
Mis dientes chocaron audiblemente. Estaba apunto de golpear a Jacob & Edward. Ya me tenían HARTA. Hacían que toda esta aventura de encontrar a mi hermana fuera peor.
-Mira, Chispita, el olor está a la izquierda. ¡Tenemos que ir a la maldita izquierda!
-Estúpido can pulgoso, sus pensamientos dicen pasillo 3. TRES -Edward levantó tres dedos, enfatizando-. Vaca.
Agghhh. Uno, dos, tres, cuatro, cinco-
-¿Y como sabes que no esta ocultando sus pensamientos? Ella si es inteligente. No como tú, piedra viviente.
-Imbécil. Eres un pen…
-¡YA BASTA! -rugí. Varias personas corrieron, pero no me importó. Me di media vuelta en una fracción de segundo y los encaré. Mi escudo saltó de mi mente, cubriendo muchísimo espacio, no podría decir cuanto.
Ambos tenían los ojos muy abiertos y me miraban asustados, casi temblando.
Ch POV
Miré a la señora que seguía llorando y suspiré. Ya quería llegar a casa… Con eso de que me habían transferido a Port Ángeles, ahora tenía más trabajo y acababa exhausto. Necesitaba a Sue.
Mi Sue.
Seguro que había preparado algo delicioso para la cena…
Y entonces, algo de lo que dijo la mujer llamó mi atención.
—Era alto y con el cabello rizado, una niña de unos trece años andaba con él, eran blanquísimos, parecían muertos y le dieron unos condones a mi pequeño bebé a propósito…
—Aguarde un segundo —pedí, súbitamente interesado—, dice que eran muy blancos —la mujer asintió con vehemencia—. ¿Qué tan blancos?
—¡Uf! Muchísimo, como leche o algo —normalmente hubiera pensado que ella estaba exagerando, pero ya tenía a un par de personas en mi mente y quería despejar mis sospechas.
—La niña —mencioné, pensando en cobre y hoyuelos—, ¿cómo era?
—Tenía el cabello apuntando a direcciones de color castaño obscuro , pero creo que tenía orzuela porque las puntas eran más claras, delgada, casi famélica, y como 1 metro 65 de alta. Creo que en su casa no la alimentan bien, parecía bastante desahuciada —la mujer se acercó a mí, como si me fuera a decir un secreto—… creo que son ilegales —susurró—. Talvez Canadá o no sé…
Era suficiente. Ella mentía y era demasiado chismosa para su propio bien.
—¿Y el hombre? ¿Cómo era él?
Ella abrió mucho los ojos y luego se sonrojó pareciendo un tomate.
—Muy alto. Y fuerte. Y… guapo, pero tenía el cabello rizado, y era guapo. Y tenía hoyuelos, y era sexy. Parecía un modelo de Kalvin Klein. Y sus brazos… Ohhhh, su brazos.
BASTA. Eso era todo lo que necesitaba, los detalles no eran bienvenidos.
—De acuerdo, con eso tengo, señora. La voy a dejar ir por hoy, pero tenga más cuidado con su comportamientos en la tiendas.
—¡PERO SI YO NO FUI! ¡SOY INOCENTE!
—Claro, claro que lo es. Ahora déjeme la acompaño hacia fuera… yo tengo un asunto pendiente en walt-mart…
—Estúpida. ¿Qué no aprendes? No. Debes. Confiar. En. Emmett.
Pasillo 6…
¡Tenía que dejar de pensar en donde me encontraba! Mis pensamientos no eran seguros.
Pasillo 7…
Estaba tan concentrada en no querer ver el lugar, que inconscientemente mis ojos se deslizaban hacia arriba y el maldito letrero enorme llamaba mi atención. No era lo mismo que cuando ocultaba un pensamiento, porque ahora lo que estaba en juego era mi vista.
Pasillo 8…
Me van a encontrar.
Pasillo 9…
Temblé de miedo.
Pasillo 10
¿Cuántos *bip* pasillos habían?
Y de repente, mi estomago gruñó, pero no como si tuviera hambre… era diferente. Algo que no me había sucedido antes. Un dolor en la panza, como si algo me hubiera jalado el intestino… ¿grueso?
Qué demonios.
Instantáneamente supe lo que tenía que hacer: me eché a correr al baño.
Bella pov.
Mis dientes chocaron audiblemente. Estaba apunto de golpear a Jacob & Edward. Ya me tenían HARTA. Hacían que toda esta aventura de encontrar a mi hermana fuera peor.
-Mira, Chispita, el olor está a la izquierda. ¡Tenemos que ir a la maldita izquierda!
-Estúpido can pulgoso, sus pensamientos dicen pasillo 3. TRES -Edward levantó tres dedos, enfatizando-. Vaca.
Agghhh. Uno, dos, tres, cuatro, cinco-
-¿Y como sabes que no esta ocultando sus pensamientos? Ella si es inteligente. No como tú, piedra viviente.
-Imbécil. Eres un pen…
-¡YA BASTA! -rugí. Varias personas corrieron, pero no me importó. Me di media vuelta en una fracción de segundo y los encaré. Mi escudo saltó de mi mente, cubriendo muchísimo espacio, no podría decir cuanto.
Ambos tenían los ojos muy abiertos y me miraban asustados, casi temblando.
Ch POV
Miré a la señora que seguía llorando y suspiré. Ya quería llegar a casa… Con eso de que me habían transferido a Port Ángeles, ahora tenía más trabajo y acababa exhausto. Necesitaba a Sue.
Mi Sue.
Seguro que había preparado algo delicioso para la cena…
Y entonces, algo de lo que dijo la mujer llamó mi atención.
—Era alto y con el cabello rizado, una niña de unos trece años andaba con él, eran blanquísimos, parecían muertos y le dieron unos condones a mi pequeño bebé a propósito…
—Aguarde un segundo —pedí, súbitamente interesado—, dice que eran muy blancos —la mujer asintió con vehemencia—. ¿Qué tan blancos?
—¡Uf! Muchísimo, como leche o algo —normalmente hubiera pensado que ella estaba exagerando, pero ya tenía a un par de personas en mi mente y quería despejar mis sospechas.
—La niña —mencioné, pensando en cobre y hoyuelos—, ¿cómo era?
—Tenía el cabello apuntando a direcciones de color castaño obscuro , pero creo que tenía orzuela porque las puntas eran más claras, delgada, casi famélica, y como 1 metro 65 de alta. Creo que en su casa no la alimentan bien, parecía bastante desahuciada —la mujer se acercó a mí, como si me fuera a decir un secreto—… creo que son ilegales —susurró—. Talvez Canadá o no sé…
Era suficiente. Ella mentía y era demasiado chismosa para su propio bien.
—¿Y el hombre? ¿Cómo era él?
Ella abrió mucho los ojos y luego se sonrojó pareciendo un tomate.
—Muy alto. Y fuerte. Y… guapo, pero tenía el cabello rizado, y era guapo. Y tenía hoyuelos, y era sexy. Parecía un modelo de Kalvin Klein. Y sus brazos… Ohhhh, su brazos.
BASTA. Eso era todo lo que necesitaba, los detalles no eran bienvenidos.
—De acuerdo, con eso tengo, señora. La voy a dejar ir por hoy, pero tenga más cuidado con su comportamientos en la tiendas.
—¡PERO SI YO NO FUI! ¡SOY INOCENTE!
—Claro, claro que lo es. Ahora déjeme la acompaño hacia fuera… yo tengo un asunto pendiente en walt-mart…
Capitulo 12. Apuñalado por la espalda
emmett pov.
Esa sucia niña mentirosa. Ahhhg. Maldigo el día en que carlisle no se comio a esme para que tubieramos que lidiar con su monstruo .
Pero lo que todavía no entendía y jamás iba a entender era cómo algo tan siniestro y retorcido pudo haber salido de la linda y maternal esme … O carlisle . Creo que eso era otro punto a mi favor sobre el celibato. No es bueno. Te hace traer hijos malvados al mundo. Maldito carlisle maldita alice . Ahora por su culpa Rose me iba a castigar.
Oh, pero me las iba a pagar.
—Yo puedo ayudarte, Emmett —susurró la voz de Jasper.
Volteé a verlo con una ceja encarada.
—¿Y como demonios sabré si tú también me vas a traicionar?
—Porque, Emmett, alice es cruel. En cinco minutos hizo que todos los fantasmas de mi pasado volvieran.
Jasper tembló un poco un poco y luego se enterró los dientes en la piel con nerviosismo, pareciendo un Chihuahua con traumas psicológicos.
Uh… Un pequeño y sucio secreto de la familia Cullen. Jasper jamás fue un soldado vampiro, eso es lo que Bella les hizo creer a todas las pequeñas niñas ingenuas es sus libros. Y se llevó mi fama. Estúpida torpe. Me hizo quedar como un idiota diciendo que un Oso me mató y que por eso les daba caza, era una forma de vengarme. Como sea. Es mentira. Le salvé la vida a un alce que iba a ser almorzado por un enorme osote de cuatro metros. Una lucha cuerpo con cuerpo (todos sabemos quien salió victorioso).
En realidad lo que sucede es que como los vampiros emo, es que no se pueden cortar y Jasper, en busca de un desahogo, se muerde. Dice que el dolor lo hace sentirse humano y por eso Carlisle no le dice nada. Él piensa que el que Jasper quiera conservar su humanidad es algo bueno.
Pffftt, y dicen que yo soy el idiota. Como sea.
—¿Y como me ayudarías? Porque enserio, hermano, no creo que tú puedas hacer mucho. Con eso de tú debilidad por la oscuridad y tu trauma con Freddy, eres prácticamente inútil.
Jasper comenzó a sollozar y se hizo un ovillo en el pasillo de la tienda, murmurándose a sí mismo que era valioso y que alice lo ama de verdad (ya que trata de creer eso ya que lo dejo en el olvido por jacob) .
Todos sabemos que eso es mentira. Alice solo lo "quiere" porque jazz le cargava las bolsas del centro comercial (segun emmett).
—Sí, Jasper. Lo que tú digas. ¿Cómo me vas a ayudar, paria?
—Emmett, deja de decirme cosas. Hieres mis sentimientos —dijo, hundiéndose los dientes en el brazo. Otra vez.
—¿Tienes sentimientos? Yo creí que tú vivías robándote las emociones ajenas.
—Estúpida vaca, te voy a arrancar la cabeza del torso para que sepas quien manda —hablando de múltiples personalidades.
Jasper se abalanzó sobre mí, aunque bien podría decirse que me iba a abrazar. Consideré más valida la segunda opción, así que abrí los brazos y sonreí con ganas. Ya sabía que nadie —de cualquier genero— se podía resistir a mis encantos. Jasper gruño unas cosas que ni le entendí y luego aflojó el cuerpo.
Impresionantemente, se soltó llorando. Que original, Jazz. Emo.
Cuando me aburrí lo lancé —accidentalmente. Me cuesta mucho controlar mi súper fuerza— contra un estante y un montón de frascos con ragú para spaghetti le cayeron en la cabeza.
Casi me rompo el trasero riéndome porque tenía un aspecto parecido al de Carrie. Le tomé un par de fotos que irían a parar a Internet y me fui de ahí para ir con el anti-Cristo.
La encontré cerca de donde estaba la ropa para mujeres. Se venía riendo y miraba para atrás con una sonrisa tonta.
—Hey, aly —la saludé, fingiendo que no la odiaba por haber frustrado mi vida sexual.
—¿Qué onda, Emm? —no esperó respuesta.—Sabías que qar0op realmente charla con la ropa. Conociéndola no debería sorprenderme, pero siempre supera mis expectativas. Es una maldita lunática. Ahora entiendo porque la dejaron en un manicomio, abandonada, y luego la volvieron a abandonar. A veces creo que ella aplica el echando a perder se aprende, pero no estoy segura porque cuando yo la-
Llegó un punto en que su lengua alcanzó una velocidad casi imposible y dejé de entenderle. Así que hice una pinza con mi pulgar y mi dedo índice y pellizque sus labios traidores.
—Hablas demasiado. Cállate.
alice me entornó los ojos, pero cuando la solté no abrió la boca.
Decidí aligerar un poco el ambiente mientras la llevaba a la horca —figurativamente—, porque no me gustaba ser el amargado. Aparte de que realmente no estaba enojado con ella, solo quería enseñarle una pequeña lección sobre no apuñalar a tus compinches por la espalda. Aunque yo lo hubiera hecho antes.
La cargué como un costal de papas sobre mi hombro y salí corriendo a velocidad humana. alice se iba riendo, mientras que yo inhalaba disimuladamente, buscando el aroma correcto.
Miel lilas y sol. Ja. El olor gay de Edward se intensificó mientras me acercaba a él. Se miraba fu-rio-so. Esperaba que tomara en cuenta que le estaba entregando a su mocosa princesita y que no me obligara a patearle el trasero.
Edward estaba como a unos trescientos metros de nosotros. alice se tensó y dejó de reírse mientras yo miraba como Edward caminaba con paso veloz y firme hacia nosotros.
—¿Hue… hueles eso? —preguntó alice
—Nop. No sé de que hablas.
—Huele como a ed…
Y ¡pop! alice se soltó de una manera muy ágil. Cuando sus pies tocaron el suelo con un susurró casi inaudible, volteó su cabeza hacia enfrente y sus ojos casi saltan de su cara.
—¡NOOOOO! ¡JAMAS ME ATRAPARAN!
Traté de agarrarla mientras Eddie comenzaba a correr en nuestra dirección.
—mary alice cullen vulturi, sus padres la buscan en Objetos Perdidos —volvió a anunciar una voz femenina y monótona.
****
Jasper pov.
—mary alice cullen vulturi, sus padres la buscan en Objetos Perdidos —murmuró esa voz siniestra que siempre me atormentaba. Temblé y me encogí más.
—Otra vez las voces… —dije, con voz temblorosa.
Alcancé a sentir la confusión de unas personas que pasaban a mi lado, pero realmente no me importaba…
Uno, dos, Freddy viene por ti. Tres, cuatro, cierra la puerta…
Esa sucia niña mentirosa. Ahhhg. Maldigo el día en que carlisle no se comio a esme para que tubieramos que lidiar con su monstruo .
Pero lo que todavía no entendía y jamás iba a entender era cómo algo tan siniestro y retorcido pudo haber salido de la linda y maternal esme … O carlisle . Creo que eso era otro punto a mi favor sobre el celibato. No es bueno. Te hace traer hijos malvados al mundo. Maldito carlisle maldita alice . Ahora por su culpa Rose me iba a castigar.
Oh, pero me las iba a pagar.
—Yo puedo ayudarte, Emmett —susurró la voz de Jasper.
Volteé a verlo con una ceja encarada.
—¿Y como demonios sabré si tú también me vas a traicionar?
—Porque, Emmett, alice es cruel. En cinco minutos hizo que todos los fantasmas de mi pasado volvieran.
Jasper tembló un poco un poco y luego se enterró los dientes en la piel con nerviosismo, pareciendo un Chihuahua con traumas psicológicos.
Uh… Un pequeño y sucio secreto de la familia Cullen. Jasper jamás fue un soldado vampiro, eso es lo que Bella les hizo creer a todas las pequeñas niñas ingenuas es sus libros. Y se llevó mi fama. Estúpida torpe. Me hizo quedar como un idiota diciendo que un Oso me mató y que por eso les daba caza, era una forma de vengarme. Como sea. Es mentira. Le salvé la vida a un alce que iba a ser almorzado por un enorme osote de cuatro metros. Una lucha cuerpo con cuerpo (todos sabemos quien salió victorioso).
En realidad lo que sucede es que como los vampiros emo, es que no se pueden cortar y Jasper, en busca de un desahogo, se muerde. Dice que el dolor lo hace sentirse humano y por eso Carlisle no le dice nada. Él piensa que el que Jasper quiera conservar su humanidad es algo bueno.
Pffftt, y dicen que yo soy el idiota. Como sea.
—¿Y como me ayudarías? Porque enserio, hermano, no creo que tú puedas hacer mucho. Con eso de tú debilidad por la oscuridad y tu trauma con Freddy, eres prácticamente inútil.
Jasper comenzó a sollozar y se hizo un ovillo en el pasillo de la tienda, murmurándose a sí mismo que era valioso y que alice lo ama de verdad (ya que trata de creer eso ya que lo dejo en el olvido por jacob) .
Todos sabemos que eso es mentira. Alice solo lo "quiere" porque jazz le cargava las bolsas del centro comercial (segun emmett).
—Sí, Jasper. Lo que tú digas. ¿Cómo me vas a ayudar, paria?
—Emmett, deja de decirme cosas. Hieres mis sentimientos —dijo, hundiéndose los dientes en el brazo. Otra vez.
—¿Tienes sentimientos? Yo creí que tú vivías robándote las emociones ajenas.
—Estúpida vaca, te voy a arrancar la cabeza del torso para que sepas quien manda —hablando de múltiples personalidades.
Jasper se abalanzó sobre mí, aunque bien podría decirse que me iba a abrazar. Consideré más valida la segunda opción, así que abrí los brazos y sonreí con ganas. Ya sabía que nadie —de cualquier genero— se podía resistir a mis encantos. Jasper gruño unas cosas que ni le entendí y luego aflojó el cuerpo.
Impresionantemente, se soltó llorando. Que original, Jazz. Emo.
Cuando me aburrí lo lancé —accidentalmente. Me cuesta mucho controlar mi súper fuerza— contra un estante y un montón de frascos con ragú para spaghetti le cayeron en la cabeza.
Casi me rompo el trasero riéndome porque tenía un aspecto parecido al de Carrie. Le tomé un par de fotos que irían a parar a Internet y me fui de ahí para ir con el anti-Cristo.
La encontré cerca de donde estaba la ropa para mujeres. Se venía riendo y miraba para atrás con una sonrisa tonta.
—Hey, aly —la saludé, fingiendo que no la odiaba por haber frustrado mi vida sexual.
—¿Qué onda, Emm? —no esperó respuesta.—Sabías que qar0op realmente charla con la ropa. Conociéndola no debería sorprenderme, pero siempre supera mis expectativas. Es una maldita lunática. Ahora entiendo porque la dejaron en un manicomio, abandonada, y luego la volvieron a abandonar. A veces creo que ella aplica el echando a perder se aprende, pero no estoy segura porque cuando yo la-
Llegó un punto en que su lengua alcanzó una velocidad casi imposible y dejé de entenderle. Así que hice una pinza con mi pulgar y mi dedo índice y pellizque sus labios traidores.
—Hablas demasiado. Cállate.
alice me entornó los ojos, pero cuando la solté no abrió la boca.
Decidí aligerar un poco el ambiente mientras la llevaba a la horca —figurativamente—, porque no me gustaba ser el amargado. Aparte de que realmente no estaba enojado con ella, solo quería enseñarle una pequeña lección sobre no apuñalar a tus compinches por la espalda. Aunque yo lo hubiera hecho antes.
La cargué como un costal de papas sobre mi hombro y salí corriendo a velocidad humana. alice se iba riendo, mientras que yo inhalaba disimuladamente, buscando el aroma correcto.
Miel lilas y sol. Ja. El olor gay de Edward se intensificó mientras me acercaba a él. Se miraba fu-rio-so. Esperaba que tomara en cuenta que le estaba entregando a su mocosa princesita y que no me obligara a patearle el trasero.
Edward estaba como a unos trescientos metros de nosotros. alice se tensó y dejó de reírse mientras yo miraba como Edward caminaba con paso veloz y firme hacia nosotros.
—¿Hue… hueles eso? —preguntó alice
—Nop. No sé de que hablas.
—Huele como a ed…
Y ¡pop! alice se soltó de una manera muy ágil. Cuando sus pies tocaron el suelo con un susurró casi inaudible, volteó su cabeza hacia enfrente y sus ojos casi saltan de su cara.
—¡NOOOOO! ¡JAMAS ME ATRAPARAN!
Traté de agarrarla mientras Eddie comenzaba a correr en nuestra dirección.
—mary alice cullen vulturi, sus padres la buscan en Objetos Perdidos —volvió a anunciar una voz femenina y monótona.
****
Jasper pov.
—mary alice cullen vulturi, sus padres la buscan en Objetos Perdidos —murmuró esa voz siniestra que siempre me atormentaba. Temblé y me encogí más.
—Otra vez las voces… —dije, con voz temblorosa.
Alcancé a sentir la confusión de unas personas que pasaban a mi lado, pero realmente no me importaba…
Uno, dos, Freddy viene por ti. Tres, cuatro, cierra la puerta…
Capitulo 11: Ropa Parlante
rosalie pov.
10. Escóndete en los percheros y cuando la gente esté echando un vistazo grita "¡cógeme a mi, cógeme a mi!".
Me deslicé lentamente dentro de los percheros que son redondos, cuidando de estar bien escondida y de que nadie me pudiera ver.
Cuando una señora de mediana edad se acercó a donde yo estaba, comenzó mi tarea.
—Oye, tú —la mujer volteó su cabeza, mirando alrededor para ver quien la llamaba.
—¡Ey! —la mujer miró un suéter rojo.
—¿Me hablas a mí? —preguntó, incrédula.
—Sí -susurré. —Oye, escogedme. ¡Cómprame a mí!
—Dios… estoy alucinando. Ese suéter no me habla. No puede hablar ¡no debe hablar!
—No te engañes a ti misma, sabes que te hablo… ahora, cooomprááámeee —susurré, con voz fantasmagórica.
La mujer agarró el suéter, asustada, y se fue corriendo.
Me reí, y ahí fue cuando miré sus piecitos. Andaba con paso elegante, una estilo que rompería el corazón de una bailarina.
qar0op.
Sofoqué mi risa y comencé otra vez.
—Oye, tómame a mí —susurré otra vez.
qar0op miró un pantalón de cuero como si fuera normal que la ropa le hablara.
—Hola, pantalón, ¿cómo te va?
Oh por Dios. Me estaba tomando el pelo, ¿verdad? Bueno, no parecía. Me controlé y me mentalicé como un pantalón. ¿Qué diría un pantalón?
—Horrible, ni una estrenada.
—¡Oh! Eso debe de ser fatal para ti, ¿cierto? —dijo, su voz llena de aflicción.
—Sí, es espantoso. Estar todo el día colgado y que nadie me use… deberías comprarme.
—Okay.
Tomó el pantalón y se fue.
Me quedé algo asustada por la manera en que qar0op se desenvolvía con la ropa. Era alarmante, debería decirle a Carlisle sobre su comportamiento.
Una adolescente se acercó y todos mis pensamientos se disolvieron para volver a mentalizarme como una prenda.
—Tómame a mí —susurré.
La chica se quedó paralizada luego abrió mucho los ojos y salió corriendo, llorando y gritando. ¡Ups! Creo que se alteró un poco.
Decidí salirme de ahí y volver al once de la lista.
10. Escóndete en los percheros y cuando la gente esté echando un vistazo grita "¡cógeme a mi, cógeme a mi!".
Me deslicé lentamente dentro de los percheros que son redondos, cuidando de estar bien escondida y de que nadie me pudiera ver.
Cuando una señora de mediana edad se acercó a donde yo estaba, comenzó mi tarea.
—Oye, tú —la mujer volteó su cabeza, mirando alrededor para ver quien la llamaba.
—¡Ey! —la mujer miró un suéter rojo.
—¿Me hablas a mí? —preguntó, incrédula.
—Sí -susurré. —Oye, escogedme. ¡Cómprame a mí!
—Dios… estoy alucinando. Ese suéter no me habla. No puede hablar ¡no debe hablar!
—No te engañes a ti misma, sabes que te hablo… ahora, cooomprááámeee —susurré, con voz fantasmagórica.
La mujer agarró el suéter, asustada, y se fue corriendo.
Me reí, y ahí fue cuando miré sus piecitos. Andaba con paso elegante, una estilo que rompería el corazón de una bailarina.
qar0op.
Sofoqué mi risa y comencé otra vez.
—Oye, tómame a mí —susurré otra vez.
qar0op miró un pantalón de cuero como si fuera normal que la ropa le hablara.
—Hola, pantalón, ¿cómo te va?
Oh por Dios. Me estaba tomando el pelo, ¿verdad? Bueno, no parecía. Me controlé y me mentalicé como un pantalón. ¿Qué diría un pantalón?
—Horrible, ni una estrenada.
—¡Oh! Eso debe de ser fatal para ti, ¿cierto? —dijo, su voz llena de aflicción.
—Sí, es espantoso. Estar todo el día colgado y que nadie me use… deberías comprarme.
—Okay.
Tomó el pantalón y se fue.
Me quedé algo asustada por la manera en que qar0op se desenvolvía con la ropa. Era alarmante, debería decirle a Carlisle sobre su comportamiento.
Una adolescente se acercó y todos mis pensamientos se disolvieron para volver a mentalizarme como una prenda.
—Tómame a mí —susurré.
La chica se quedó paralizada luego abrió mucho los ojos y salió corriendo, llorando y gritando. ¡Ups! Creo que se alteró un poco.
Decidí salirme de ahí y volver al once de la lista.
Capitulo 10: La visión
Edward pov.
—¿Qué te pasa, chupasangre? ¿Estás mal de la cabeza o qué? ¡Es punto nuestro!
—Mira, estúpido perro, la pelota tocó la línea. ¿Lo ves? —Le señalé donde las marca del balón todavía se miraba en la arena. Pssh, se creía más astuto que yo.
—Sanguijuela.
—Perro.
—Parásito.
—Pulgoso.
—Chupasangre.
—Sarnoso.
—¡Basta! —gritó Bella, haciendo que nos irguiéramos, ya que nos habíamos inclinado para insultarnos.—¡Basta, basta, basta! ¡Es suficiente! Si siguen así les voy a poner sal en las espalda para que se la quiten con la lengua.
—Pero, Bella, ¿cómo se la va a quitar Jacob si ni siquiera se alcanza la cola?
Bella resopló, Jacob me entornó los ojos y Rosalie se rió. Claramente, ella si tenía sentido del humor.
Sonreí.
—No hablaba de que cada quien se la quitara, lo que quería decir era de que cada uno se la quitaría al otro.
Bella abrió su escudo y pude ver una imagen grotesca de Jacob lamiéndome la espalda y yo a él. Sentí arcadas. ¿Quién sabe donde pudo haber estado su lengua? Ugh.
—Bella, ¿no te da miedo que a Edward se le caiga la piel si el chucho deja su saliva en él?
—Rubia, aquí los que tienen veneno en vez de saliva son ustedes. Ya sabemos que no eres muy lista, pero si ladeas tu cabeza, talvez las dos neuronas que tienes hagan contacto y puedas decir algo moderadamente inteligente.
—Escúchame, tú, pulgoso hijo de todo tu… —Rose se puso a maldecir como marinero, haciendo que Carlisle le tapara los oídos a Esme y que Embry y Seth se sonrojaran.
—Eh… Rose, creo que ya es suficiente —dijo Carlisle, con calma.
Rosalie resopló y se sacudió el cabello del hombro con una mano, enojada.
Fue entonces cuando Qar0op lo vio.
Jasper estaba en la cajuela de un auto cantando la canción de Freddy Kruguer y sollozando, hecho un ovillo. Sus pensamientos se tiñeron de ira, luego llegaron imágenes esporádicas, como si fueran interrumpidas por algo que ella no pudiera visualizar.
alice...
Emmett apareció en su visión. Estaba corriendo por unos corredores llenos de relojes a velocidad inhumana, y luego un objeto redondo y plateado lo golpeó en la cabeza. Emmett cayó al suelo y se… ¿desmayó? Imposible.
La visión despareció.
—¿Qué sucede, Edward? —preguntó Bella, preocupada.
—Alice... -susurré, tratando de ver algo más junto con qar0op.
—¿Qué le pasa a alice? —preguntó Jacob, temblando para entrar en fase.
—Espera, Jake. qar0op no va a poder ver nada si te acercas.
Me volví a sumir en la mente de qar0op y me confundí todavía más cuando la miré gritar algo como "milagro" y luego aplaudir.
El flash se apagó y luego todo se volvió negro una fracción de segundo, cuando se volvió a iluminar apareció Emmett con cientos de personas cantando alrededor de un punto ciego para qar0op . Y luego salió un flashazo blanco que mostró a alice una milésima de segundo, con una falda blanca manchada de sangre y una mirada de diversión.
Sentí el "dolor" mental de qar0op , que era como una punzada en la sienes cuando se esforzaba mucho por mirar a través de algo que no podía ser viso, como mi hermana.mi princesita..
—¿Edward, qué pasa? —volvió a preguntar, más impaciente y preocupada.
—No lo sé —murmuré, siendo sincero, ya que no tenía ni idea de lo que sucedía.
Luego recordé que alice se había ido con Emmett a Seattle… pero antes de eso ella planeaba ir a Walt-Mart por una lista…
¡La lista!
Tardé más en pensar en esa lista que en lo que tardé en llegar al cuarto de alice , o al que solía ser mío. Como fuera.
Tomé la laptop de alice y mandé a re-imprimir el mismo archivo que ella.
12 Cosas que no hay que hacer en un Súper Mercado
1. Consigue 24 cajas de condones y colócalas al azar en los carros de la gente cuando no miren
2. Programa todos los despertadores de la sección hogar para que suenen en intervalos de 5 minutos
3. Haz un rastro de zumo de tomate en el suelo camino de los servicios
4. Acércate a un empleado y dile en tono serio: "código 3 en hogar" y observa la reacción
5. Monta una tienda de campaña en el departamento de camping y diles al resto de los compradores que sólo les invitas si traen almohadas del departamento de camas
6. Cuando se te acerque una dependienta y te pregunte si te puede ayudar, empieza a llorar y pregunta: "¿por qué no me podéis dejar en paz?"
7. Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras pescas en tu nariz
8. Mientras miras pistolas y/o cuchillos pregúntale a la dependienta si sabe donde están los anti-depresivos
9. Anda por el supermercado de forma sospechosa mientras tarareas en alto la música de Misión Imposible
10. Escóndete en los percheros y cuando la gente esté echando un vistazo grita "¡cógeme a mi, cógeme a mi!"
11. Cuando haya un aviso por megafonía ponte en posición fetal mientras murmura con nerviosismo "otra vez las voces"
12. Metete en un probador y grita muy alto : "¡eh, no hay papel !"
—¡EMMETT!
adelanto:
Andaba con paso elegante, una estilo que rompería el corazón de una bailarina.
qar0op.
Sofoqué mi risa y comencé de nuevo.
—Oye, tómame a mí —susurré otra vez.
qar0op miró un pantalón de cuero como si fuera normal que la ropa le hablara.
—Hola, pantalón, ¿cómo te va?
cap. 12...
—Sí, Jasper. Lo que tú digas. ¿Cómo me vas a ayudar, paria?
—Emmett, deja de decirme cosas. Hieres mis sentimientos —dijo, hundiéndose los dientes en el brazo. Otra vez.
—¿Tienes sentimientos? Yo creí que tú vivías robándote las emociones ajenas.
—Estúpida vaca, te voy a arrancar la cabeza del torso para que sepas quien manda —hablando de múltiples personalidades
—¿Qué te pasa, chupasangre? ¿Estás mal de la cabeza o qué? ¡Es punto nuestro!
—Mira, estúpido perro, la pelota tocó la línea. ¿Lo ves? —Le señalé donde las marca del balón todavía se miraba en la arena. Pssh, se creía más astuto que yo.
—Sanguijuela.
—Perro.
—Parásito.
—Pulgoso.
—Chupasangre.
—Sarnoso.
—¡Basta! —gritó Bella, haciendo que nos irguiéramos, ya que nos habíamos inclinado para insultarnos.—¡Basta, basta, basta! ¡Es suficiente! Si siguen así les voy a poner sal en las espalda para que se la quiten con la lengua.
—Pero, Bella, ¿cómo se la va a quitar Jacob si ni siquiera se alcanza la cola?
Bella resopló, Jacob me entornó los ojos y Rosalie se rió. Claramente, ella si tenía sentido del humor.
Sonreí.
—No hablaba de que cada quien se la quitara, lo que quería decir era de que cada uno se la quitaría al otro.
Bella abrió su escudo y pude ver una imagen grotesca de Jacob lamiéndome la espalda y yo a él. Sentí arcadas. ¿Quién sabe donde pudo haber estado su lengua? Ugh.
—Bella, ¿no te da miedo que a Edward se le caiga la piel si el chucho deja su saliva en él?
—Rubia, aquí los que tienen veneno en vez de saliva son ustedes. Ya sabemos que no eres muy lista, pero si ladeas tu cabeza, talvez las dos neuronas que tienes hagan contacto y puedas decir algo moderadamente inteligente.
—Escúchame, tú, pulgoso hijo de todo tu… —Rose se puso a maldecir como marinero, haciendo que Carlisle le tapara los oídos a Esme y que Embry y Seth se sonrojaran.
—Eh… Rose, creo que ya es suficiente —dijo Carlisle, con calma.
Rosalie resopló y se sacudió el cabello del hombro con una mano, enojada.
Fue entonces cuando Qar0op lo vio.
Jasper estaba en la cajuela de un auto cantando la canción de Freddy Kruguer y sollozando, hecho un ovillo. Sus pensamientos se tiñeron de ira, luego llegaron imágenes esporádicas, como si fueran interrumpidas por algo que ella no pudiera visualizar.
alice...
Emmett apareció en su visión. Estaba corriendo por unos corredores llenos de relojes a velocidad inhumana, y luego un objeto redondo y plateado lo golpeó en la cabeza. Emmett cayó al suelo y se… ¿desmayó? Imposible.
La visión despareció.
—¿Qué sucede, Edward? —preguntó Bella, preocupada.
—Alice... -susurré, tratando de ver algo más junto con qar0op.
—¿Qué le pasa a alice? —preguntó Jacob, temblando para entrar en fase.
—Espera, Jake. qar0op no va a poder ver nada si te acercas.
Me volví a sumir en la mente de qar0op y me confundí todavía más cuando la miré gritar algo como "milagro" y luego aplaudir.
El flash se apagó y luego todo se volvió negro una fracción de segundo, cuando se volvió a iluminar apareció Emmett con cientos de personas cantando alrededor de un punto ciego para qar0op . Y luego salió un flashazo blanco que mostró a alice una milésima de segundo, con una falda blanca manchada de sangre y una mirada de diversión.
Sentí el "dolor" mental de qar0op , que era como una punzada en la sienes cuando se esforzaba mucho por mirar a través de algo que no podía ser viso, como mi hermana.mi princesita..
—¿Edward, qué pasa? —volvió a preguntar, más impaciente y preocupada.
—No lo sé —murmuré, siendo sincero, ya que no tenía ni idea de lo que sucedía.
Luego recordé que alice se había ido con Emmett a Seattle… pero antes de eso ella planeaba ir a Walt-Mart por una lista…
¡La lista!
Tardé más en pensar en esa lista que en lo que tardé en llegar al cuarto de alice , o al que solía ser mío. Como fuera.
Tomé la laptop de alice y mandé a re-imprimir el mismo archivo que ella.
12 Cosas que no hay que hacer en un Súper Mercado
1. Consigue 24 cajas de condones y colócalas al azar en los carros de la gente cuando no miren
2. Programa todos los despertadores de la sección hogar para que suenen en intervalos de 5 minutos
3. Haz un rastro de zumo de tomate en el suelo camino de los servicios
4. Acércate a un empleado y dile en tono serio: "código 3 en hogar" y observa la reacción
5. Monta una tienda de campaña en el departamento de camping y diles al resto de los compradores que sólo les invitas si traen almohadas del departamento de camas
6. Cuando se te acerque una dependienta y te pregunte si te puede ayudar, empieza a llorar y pregunta: "¿por qué no me podéis dejar en paz?"
7. Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras pescas en tu nariz
8. Mientras miras pistolas y/o cuchillos pregúntale a la dependienta si sabe donde están los anti-depresivos
9. Anda por el supermercado de forma sospechosa mientras tarareas en alto la música de Misión Imposible
10. Escóndete en los percheros y cuando la gente esté echando un vistazo grita "¡cógeme a mi, cógeme a mi!"
11. Cuando haya un aviso por megafonía ponte en posición fetal mientras murmura con nerviosismo "otra vez las voces"
12. Metete en un probador y grita muy alto : "¡eh, no hay papel !"
—¡EMMETT!
adelanto:
Andaba con paso elegante, una estilo que rompería el corazón de una bailarina.
qar0op.
Sofoqué mi risa y comencé de nuevo.
—Oye, tómame a mí —susurré otra vez.
qar0op miró un pantalón de cuero como si fuera normal que la ropa le hablara.
—Hola, pantalón, ¿cómo te va?
cap. 12...
—Sí, Jasper. Lo que tú digas. ¿Cómo me vas a ayudar, paria?
—Emmett, deja de decirme cosas. Hieres mis sentimientos —dijo, hundiéndose los dientes en el brazo. Otra vez.
—¿Tienes sentimientos? Yo creí que tú vivías robándote las emociones ajenas.
—Estúpida vaca, te voy a arrancar la cabeza del torso para que sepas quien manda —hablando de múltiples personalidades
Capitulo 9: Vendetta
Nos detuvimos en la sección de cocina y alimentos. No puede evitar una mueca de asco.
—En la ocho decía que mientras miras pistolas y/o cuachillos le preguntes a la dependienta donde están los anti-depresivos. —Dijo Emmett, mirando la hoja como si fuera un mapa.
Me reí.
—Eso suena muy estilo Jasper, ¿no crees? Demasiado emo.
—Pfft, con más razón hay que hacerlo. Ya sabemos como actuar. —Me guiñó un ojo antes de darse media vuelta y caminar a donde estaban una mujer joven acomodando platos.
Emmett miró los cuchillos con anhelo, pero solo en sus ojos. Su cara estaba inexpresiva y las ojeras debajo de sus ojos, junto con el katchup disecado en su frente le daban un aspecto raro. Muy desdivertido… Ehh, eso no era una palabra —rectifico, un especto aburrido =D.
—¿Se le ofrece algo? —preguntó la mujer, mirando a Emmett.
—Sí… quisiera saber donde están los antidepresivos extra fuertes para dormir —dijo Emmett, tomando un cuchillo y examinándolo. Tocando el filo que tenía y dejándolo donde estaba para voltear a ver a la dependienta sin ninguna expresión. Tuve un flash back, imaginando como Marco de los Vulturi.
La dependienta abrió mucho los ojos y arrojó todos los platos de loza al aire, haciéndose añicos un segundo después. La mujer salió corriendo con los brazos arriba de la cabeza y gritándole a seguridad.
Nos carcajeamos un poco. Luego volvimos a nuestra tarea.
—Hum, eso fue algo raro —dije.
—¡Nah! Fue divertido, pensé que le iba a dar un paro cardiaco con el ritmo que llevaba su corazón.
Emmett sacó la lista de su bolsillo trasero y la abrió.
—Entonces… el nueve dice "Anda por el súper mercado de forma sospechosa tarareando la canción de Misión Imposible".
—Es algo raro que tengamos que andar de forma sospechosa siendo que medio walt-mart nos está buscando —mascullé.
—No. Medio walt-mart te está buscando a ti. Yo ya soy un adulto autónomo e independiente. Nadie me dice que…
Nos quedamos helados cuando la voz de Rosalie se escuchó desde el fondo del pasillo.
—¿Qué demonios hiciste? —dijo Rose, separando las palabras con deliberada y terrorífica lentitud.
—Rose, amor, yo…
—¡EMMETT MCARTHY CULLEN! ¡Encerraste a Jasper en la cajuela del auto!
¡Ups!
—¡Destruiste media tienda! ¡En qué demonios estabas pensando! ¡E involucrar a alice! ¡no lo puedo creer!
—Pero si Aly…
—Lo sé, hermana, lo sé… me obligó, yo no quería… —murmuré, en un intento por salvar mi trasero.
—Oww, cariño. No te preocupes… Pero tú —apuntó a mi hermano con un dedo—, deberías de estar aterrado. No sabes lo que te espera.
—¡ALICE está mintiendo! ¡Ella me dijo que…!
—¡No hables!
—Pero…
—¡Sh!
—Yo…
—¡ZIP!
—Rosa…
—No oigo no oigo, soy de palo tengo orejas de pescado —canturreó Rose, tapándose los oídos con las manos.
—Judas —gesticuló Emmett, sin emitir ningún sonido. Le sonreí.
—¡Pero hay un Dios que todo lo ve! —dijo, alzando la voz, muy dramático.
—Ay, ya cállate y vamos a terminar… solo faltan dos puntos.
—Okay —aceptó, sonriendo. ¡Ja! ¡Lo olvidó tan fácil!
Talvez hubiera sido más inteligente de mi parte si no lo subestimara.
—En la ocho decía que mientras miras pistolas y/o cuachillos le preguntes a la dependienta donde están los anti-depresivos. —Dijo Emmett, mirando la hoja como si fuera un mapa.
Me reí.
—Eso suena muy estilo Jasper, ¿no crees? Demasiado emo.
—Pfft, con más razón hay que hacerlo. Ya sabemos como actuar. —Me guiñó un ojo antes de darse media vuelta y caminar a donde estaban una mujer joven acomodando platos.
Emmett miró los cuchillos con anhelo, pero solo en sus ojos. Su cara estaba inexpresiva y las ojeras debajo de sus ojos, junto con el katchup disecado en su frente le daban un aspecto raro. Muy desdivertido… Ehh, eso no era una palabra —rectifico, un especto aburrido =D.
—¿Se le ofrece algo? —preguntó la mujer, mirando a Emmett.
—Sí… quisiera saber donde están los antidepresivos extra fuertes para dormir —dijo Emmett, tomando un cuchillo y examinándolo. Tocando el filo que tenía y dejándolo donde estaba para voltear a ver a la dependienta sin ninguna expresión. Tuve un flash back, imaginando como Marco de los Vulturi.
La dependienta abrió mucho los ojos y arrojó todos los platos de loza al aire, haciéndose añicos un segundo después. La mujer salió corriendo con los brazos arriba de la cabeza y gritándole a seguridad.
Nos carcajeamos un poco. Luego volvimos a nuestra tarea.
—Hum, eso fue algo raro —dije.
—¡Nah! Fue divertido, pensé que le iba a dar un paro cardiaco con el ritmo que llevaba su corazón.
Emmett sacó la lista de su bolsillo trasero y la abrió.
—Entonces… el nueve dice "Anda por el súper mercado de forma sospechosa tarareando la canción de Misión Imposible".
—Es algo raro que tengamos que andar de forma sospechosa siendo que medio walt-mart nos está buscando —mascullé.
—No. Medio walt-mart te está buscando a ti. Yo ya soy un adulto autónomo e independiente. Nadie me dice que…
Nos quedamos helados cuando la voz de Rosalie se escuchó desde el fondo del pasillo.
—¿Qué demonios hiciste? —dijo Rose, separando las palabras con deliberada y terrorífica lentitud.
—Rose, amor, yo…
—¡EMMETT MCARTHY CULLEN! ¡Encerraste a Jasper en la cajuela del auto!
¡Ups!
—¡Destruiste media tienda! ¡En qué demonios estabas pensando! ¡E involucrar a alice! ¡no lo puedo creer!
—Pero si Aly…
—Lo sé, hermana, lo sé… me obligó, yo no quería… —murmuré, en un intento por salvar mi trasero.
—Oww, cariño. No te preocupes… Pero tú —apuntó a mi hermano con un dedo—, deberías de estar aterrado. No sabes lo que te espera.
—¡ALICE está mintiendo! ¡Ella me dijo que…!
—¡No hables!
—Pero…
—¡Sh!
—Yo…
—¡ZIP!
—Rosa…
—No oigo no oigo, soy de palo tengo orejas de pescado —canturreó Rose, tapándose los oídos con las manos.
—Judas —gesticuló Emmett, sin emitir ningún sonido. Le sonreí.
—¡Pero hay un Dios que todo lo ve! —dijo, alzando la voz, muy dramático.
—Ay, ya cállate y vamos a terminar… solo faltan dos puntos.
—Okay —aceptó, sonriendo. ¡Ja! ¡Lo olvidó tan fácil!
Talvez hubiera sido más inteligente de mi parte si no lo subestimara.
Capitulo 8: Rastreo.
Podía sentir la adrenalina, el terror de saber que alguien te estaba buscando.
Nos adentramos en un pasillo lleno de libros, y no quería mirar ni pensar en donde estaba porque sabía que Edward lo vería en mi mente y nos encontraría en una fracción de segundo. Me iban a matar.
Bueno, no exactamente. Pero se llevarían la poca libertad que tenía. No me dejarían ver a Jacob.
Jacob.
¡Demonios! Mi vida se iba a convertir en un infierno, en un purgatorio… en… en… ¡ay, en todo lo malo que se pueda!
Bueno, por lo menos podía alcanzar a terminar la lista. Ese sería mi último propósito antes de que me encerraran como a Pocahontas en el cascanueces, o lo que fuera. Lo último que haría sería acabar esa lista. O ganar o morir luchando, como decía Jasper.
Jasper.
Evité pensar en él para que nadie se diera cuenta —y por nadie, quiero decir mi hermoso, querido, perfecto hermano Adonis que podía leer mentes y que no me castigaría por buscar algo de diversión. Por que me amaba demasiado para hacerlo y jamás heriría a su princesita— y que Rosalie —esa presumida escurridiza chismosa— no le dijera nada a mi papi ni
a mi querida mamá.
Después de llegar a una parte —no me fijé a donde—, me detuve junto con Emmett y saqué la hoja de mi bolsillo rápidamente.
—Bien, el seis dice que cuando se acerque una dependienta y me pregunte que si me puede ayudar, comience a llorar y que pregunte "¿Por qué no me pueden dejar en paz?".
—Hum… —murmuró Emmett.
—¿Qué?
—Nada. Solo que pienso que eso no va a ser muy difícil, porque allá viene una empleada con una foto tuya. Supongo que Edward y Bella vinieron preparados. Talvez hasta trajeron a todos…
Emmett se calló cuando la dependienta se acercó más a nosotros.
—¡Oye, tú, niña! —gritó, acelerando el paso.
—¡¿Por qué no me pueden dejar en paz? —grité, histérica. Salí corriendo y tomé la muñeca de Emmett para que me siguiera. A pesar de todo, el ser perseguidos le daba algo de emoción al juego. —¡Ja! Este estuvo muy fácil. Ni siquiera fue divertido —dijo
Emmett, sonriendo.
—Sí, como sea. Sigue el siete. Léelo tú —casi grité, pasándole la hoja.
—Siete: "Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras pescas en tu nariz".
—Creo que ese también lo voy a tener que hacer yo… dado que los vampiros no tienen mocos —dije, parándome y mirando alrededor, en busca de una cámara de seguridad.
—¡Ay! Ser vampiro se hace cada vez más aburrido.
Me reí de su comentario.
Llegamos a una sección donde estaba lleno de televisiones, DVD's, computadoras, y todas esas cosas.
En la pared que estaba cubierta de Televisiones se miraba cuando las personas caminaban, por lo que estaba conectada a una cámara.
Ahora solo tenía que encontrar la dichosa cámara. No fue muy difícil.
La localicé en la esquina contraria, junto a los celulares.
Me acerqué discretamente, mirando el techo como si una obra de Miguel Ángel hubiera sido pintada ahí, y cuando estuve a un lado me metí el dedo a la nariz.
Era incómodo, ya que mi piel era demasiado dura. Pero no lastimaba. Sentí que casi me perforaba el cerebro. Una vez que alcancé un moco, muy difícilmente, debo admitir, lo saqué y lo miré con curiosidad.
Escuché un coro de "ewww's" por parte de mi audiencia y luego, sin motivo aparente, lo pegué en el lente de la cámara.
Emmett se estaba destornillando de risa.
—¡ALICE!—Oh-oh. Yo conocía esa voz de campanillas bastante bien, aunque ahora sonara como la del exorcista por la furia.
Sentí como si me cayera de lado, pero alcancé ver todo perfectamente, cuando Emmett me tomó de la cintura y salimos como alma que se lleva el Diablo de ahí.
Traté de no reírme al ver la cara de todos los miembros de mi familia —incluyendo mi mascota, Jacob— cuando el fantasma de nuestra risa quedó suspendido en el aire.
Papá se rió por mi comentario hacia Jacob, pero aun se miraba enojado.
Talvez, después de todo, si me salvaría del castigo.
Maybe you can drive my car... maybe it will be all right... Baby I live you Uh-Uh-Uh... :D A quien le gustan lo beatles? Haha ;D
Adelanto:
—Es algo raro que tengamos que andar de forma sospechosa siendo que
medio walt-mart nos está buscando —mascullé.
—No. Medio walt-mart te está buscando a ti. Yo ya soy un adulto
autónomo e independiente. Nadie me dice que es lo que debo…
Nos quedamos helados cuando la voz de Rosalie se escuchó desde el
fondo del pasillo.
Nos adentramos en un pasillo lleno de libros, y no quería mirar ni pensar en donde estaba porque sabía que Edward lo vería en mi mente y nos encontraría en una fracción de segundo. Me iban a matar.
Bueno, no exactamente. Pero se llevarían la poca libertad que tenía. No me dejarían ver a Jacob.
Jacob.
¡Demonios! Mi vida se iba a convertir en un infierno, en un purgatorio… en… en… ¡ay, en todo lo malo que se pueda!
Bueno, por lo menos podía alcanzar a terminar la lista. Ese sería mi último propósito antes de que me encerraran como a Pocahontas en el cascanueces, o lo que fuera. Lo último que haría sería acabar esa lista. O ganar o morir luchando, como decía Jasper.
Jasper.
Evité pensar en él para que nadie se diera cuenta —y por nadie, quiero decir mi hermoso, querido, perfecto hermano Adonis que podía leer mentes y que no me castigaría por buscar algo de diversión. Por que me amaba demasiado para hacerlo y jamás heriría a su princesita— y que Rosalie —esa presumida escurridiza chismosa— no le dijera nada a mi papi ni
a mi querida mamá.
Después de llegar a una parte —no me fijé a donde—, me detuve junto con Emmett y saqué la hoja de mi bolsillo rápidamente.
—Bien, el seis dice que cuando se acerque una dependienta y me pregunte que si me puede ayudar, comience a llorar y que pregunte "¿Por qué no me pueden dejar en paz?".
—Hum… —murmuró Emmett.
—¿Qué?
—Nada. Solo que pienso que eso no va a ser muy difícil, porque allá viene una empleada con una foto tuya. Supongo que Edward y Bella vinieron preparados. Talvez hasta trajeron a todos…
Emmett se calló cuando la dependienta se acercó más a nosotros.
—¡Oye, tú, niña! —gritó, acelerando el paso.
—¡¿Por qué no me pueden dejar en paz? —grité, histérica. Salí corriendo y tomé la muñeca de Emmett para que me siguiera. A pesar de todo, el ser perseguidos le daba algo de emoción al juego. —¡Ja! Este estuvo muy fácil. Ni siquiera fue divertido —dijo
Emmett, sonriendo.
—Sí, como sea. Sigue el siete. Léelo tú —casi grité, pasándole la hoja.
—Siete: "Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras pescas en tu nariz".
—Creo que ese también lo voy a tener que hacer yo… dado que los vampiros no tienen mocos —dije, parándome y mirando alrededor, en busca de una cámara de seguridad.
—¡Ay! Ser vampiro se hace cada vez más aburrido.
Me reí de su comentario.
Llegamos a una sección donde estaba lleno de televisiones, DVD's, computadoras, y todas esas cosas.
En la pared que estaba cubierta de Televisiones se miraba cuando las personas caminaban, por lo que estaba conectada a una cámara.
Ahora solo tenía que encontrar la dichosa cámara. No fue muy difícil.
La localicé en la esquina contraria, junto a los celulares.
Me acerqué discretamente, mirando el techo como si una obra de Miguel Ángel hubiera sido pintada ahí, y cuando estuve a un lado me metí el dedo a la nariz.
Era incómodo, ya que mi piel era demasiado dura. Pero no lastimaba. Sentí que casi me perforaba el cerebro. Una vez que alcancé un moco, muy difícilmente, debo admitir, lo saqué y lo miré con curiosidad.
Escuché un coro de "ewww's" por parte de mi audiencia y luego, sin motivo aparente, lo pegué en el lente de la cámara.
Emmett se estaba destornillando de risa.
—¡ALICE!—Oh-oh. Yo conocía esa voz de campanillas bastante bien, aunque ahora sonara como la del exorcista por la furia.
Sentí como si me cayera de lado, pero alcancé ver todo perfectamente, cuando Emmett me tomó de la cintura y salimos como alma que se lleva el Diablo de ahí.
Traté de no reírme al ver la cara de todos los miembros de mi familia —incluyendo mi mascota, Jacob— cuando el fantasma de nuestra risa quedó suspendido en el aire.
Papá se rió por mi comentario hacia Jacob, pero aun se miraba enojado.
Talvez, después de todo, si me salvaría del castigo.
Maybe you can drive my car... maybe it will be all right... Baby I live you Uh-Uh-Uh... :D A quien le gustan lo beatles? Haha ;D
Adelanto:
—Es algo raro que tengamos que andar de forma sospechosa siendo que
medio walt-mart nos está buscando —mascullé.
—No. Medio walt-mart te está buscando a ti. Yo ya soy un adulto
autónomo e independiente. Nadie me dice que es lo que debo…
Nos quedamos helados cuando la voz de Rosalie se escuchó desde el
fondo del pasillo.
Capitulo 7: Pijama Party
Saqué la hoja de mi pantalón ya que me quité la falda y la tiré a la basura.
-"5. Monta una tienda de campaña en el departamento de camping y diles al resto de los compradores que sólo les invitas si traen almohadas del departamento de camas" —leí, riéndome.
-Bien, hay que ir a la sección de herramientas y senderismo —dijo Emmett, sonriendo.
Cuando llegamos, observamos todas las casas de campaña que había y elegimos la mas grande, que era para diez personas, tenía una sombra, mesa, y rueditas.
Tuvimos que apagar las luces de toda la tienda para poder armar la "casita" y yo fui por algunos colchones y cobijas del área de mantenimiento y hogar. Cuando terminamos, encendí una linterna y esperé a que las personas que gritaban se calmaran un poco y notaran nuestra gran idea improvisada.
-Emmett, ¿solo bajaste la palanca de fusibles? —le pregunté, porque estaba segura que ya casi habían pasado 10 minutos y todavía no habían encendido las luces.
-Ehhh… no exactamente. —Sacó un puño de cables de diferentes colores de su bolsillo trasero.
-¡Emmett!
-¡Qué! Yo hice lo que me dijiste, apagué las luces. Tú nunca me dijiste "Baja la palanca, Emmett hermoso".
-Sí, ya… lo que sea. Solo esperemos que la gente no se vaya y se arruine nuestra misión.
-He, he. —sonrió Emmett, con complicidad.— No creo que eso suceda,aly.
-Oh por Dios, ¿qué más hiciste?
-Nada —dijo, con inocencia.—Solo accidentalmente cerré la puerta por fuera. ¡Ups!
-¿Y ahora como vamos a salir nosotros? -estaba irritada. Emmett y sus grandes ideas nos iban a meter en un problema ENORME.
-Phhss, rompo una ventana. —Se encogió de hombros.
-De acuerdo. Lo pasado, pasado —murmuré.
Encendimos unas lámparas afuera de la casa de campaña y esperamos un poco a que las personas se empezaran a dar cuenta de nuestra idea tan genial.
Pasaron unos minutos y con nuestro súper oído escuchamos como empezaban a murmurar cosas sobre nosotros.
-Hay que ir hacia allá.
-Talvez nos dejen entrar.
-Wow, ya viste eso.
-Mira, el CD de Maroon 5, Hands all Over.
Emmett y yo nos sonreímos y nos metimos en nuestra casa, puse algo de música en mi iPhone y empezamos a bailar. Luego comenzamos una guerra de almohadas y había plumas volando por todas partes.
Unos segundos después escuchamos que sonó el timbre —que Emmett había instalado— y muchos latidos de corazones afuera de nuestra tienda de campaña.
Abrí el cierre un poco, solo para que uno de mis ojos pudiera observar a un chico ridículamente guapo para ser humano —aunque lo fuera—, y a otro montón de personas afuera, esperando a que abriéramos.
Sentí un golpe en mi cadera y que caía al piso cubierto de plumas, que se enredaron en mi cabello.
-Solo entran si traen almohadas del departamento de camas —dijo Emmett, muy serio.
Escuché como cientos de pasos se alejaban y luego volvían.
Emmett se colocó en la puerta, con una camisa negra súper pegada y unos lentes de sol oscuros parecido a los que se ponía papá cuando íbamos a la Isla Esme.
-Tú, estás en la lista. Tú no.
-Pero…
-¡Dije no!
-Tú, entra… ¿sabes qué? Mejor no, ya no me caes bien.
-Idiota.
Se escuchó un golpe sordo y un quejido.
-Okay, de todas maneras ni quería entrar.
Después de un rato la casa de campaña quedó atestada y apenas podía moverme. Otra bola de envidiosos se puso a armar unas alrededor, pero cuando terminaron, a luz volvió y los de mantenimientos se acercaron, furiosos.
-¿Quién es el culpable?
Emmett y yo nos miramos, luego notamos que la doña del bebé estaba cerca.
No lo pensamos dos veces.
-¡Ella! -exclamamos al unísono.
-¡Usted! ¡Levántese, tiene un camino hacia la comisaría!
Nosotros huimos.
Cuando llegamos a la otra punta de la tienda, apenas podíamos hablar por las carcajadas, una vez que nos calmamos, saqué la lista de mi pantalón y la leí, soltando risitas esporádicas.
-Mary Alice Cullen Vulturi —dijo una voz femenina por los altavoces—, sus padres la buscan en el departamento de Objetos Perdidos.
-Oh, Dios —susurré.
Volteé a ver a Emmett, que tenía los ojos igual que los míos, dilatados por el pánico.
-¡Corre! —gritamos.
-"5. Monta una tienda de campaña en el departamento de camping y diles al resto de los compradores que sólo les invitas si traen almohadas del departamento de camas" —leí, riéndome.
-Bien, hay que ir a la sección de herramientas y senderismo —dijo Emmett, sonriendo.
Cuando llegamos, observamos todas las casas de campaña que había y elegimos la mas grande, que era para diez personas, tenía una sombra, mesa, y rueditas.
Tuvimos que apagar las luces de toda la tienda para poder armar la "casita" y yo fui por algunos colchones y cobijas del área de mantenimiento y hogar. Cuando terminamos, encendí una linterna y esperé a que las personas que gritaban se calmaran un poco y notaran nuestra gran idea improvisada.
-Emmett, ¿solo bajaste la palanca de fusibles? —le pregunté, porque estaba segura que ya casi habían pasado 10 minutos y todavía no habían encendido las luces.
-Ehhh… no exactamente. —Sacó un puño de cables de diferentes colores de su bolsillo trasero.
-¡Emmett!
-¡Qué! Yo hice lo que me dijiste, apagué las luces. Tú nunca me dijiste "Baja la palanca, Emmett hermoso".
-Sí, ya… lo que sea. Solo esperemos que la gente no se vaya y se arruine nuestra misión.
-He, he. —sonrió Emmett, con complicidad.— No creo que eso suceda,aly.
-Oh por Dios, ¿qué más hiciste?
-Nada —dijo, con inocencia.—Solo accidentalmente cerré la puerta por fuera. ¡Ups!
-¿Y ahora como vamos a salir nosotros? -estaba irritada. Emmett y sus grandes ideas nos iban a meter en un problema ENORME.
-Phhss, rompo una ventana. —Se encogió de hombros.
-De acuerdo. Lo pasado, pasado —murmuré.
Encendimos unas lámparas afuera de la casa de campaña y esperamos un poco a que las personas se empezaran a dar cuenta de nuestra idea tan genial.
Pasaron unos minutos y con nuestro súper oído escuchamos como empezaban a murmurar cosas sobre nosotros.
-Hay que ir hacia allá.
-Talvez nos dejen entrar.
-Wow, ya viste eso.
-Mira, el CD de Maroon 5, Hands all Over.
Emmett y yo nos sonreímos y nos metimos en nuestra casa, puse algo de música en mi iPhone y empezamos a bailar. Luego comenzamos una guerra de almohadas y había plumas volando por todas partes.
Unos segundos después escuchamos que sonó el timbre —que Emmett había instalado— y muchos latidos de corazones afuera de nuestra tienda de campaña.
Abrí el cierre un poco, solo para que uno de mis ojos pudiera observar a un chico ridículamente guapo para ser humano —aunque lo fuera—, y a otro montón de personas afuera, esperando a que abriéramos.
Sentí un golpe en mi cadera y que caía al piso cubierto de plumas, que se enredaron en mi cabello.
-Solo entran si traen almohadas del departamento de camas —dijo Emmett, muy serio.
Escuché como cientos de pasos se alejaban y luego volvían.
Emmett se colocó en la puerta, con una camisa negra súper pegada y unos lentes de sol oscuros parecido a los que se ponía papá cuando íbamos a la Isla Esme.
-Tú, estás en la lista. Tú no.
-Pero…
-¡Dije no!
-Tú, entra… ¿sabes qué? Mejor no, ya no me caes bien.
-Idiota.
Se escuchó un golpe sordo y un quejido.
-Okay, de todas maneras ni quería entrar.
Después de un rato la casa de campaña quedó atestada y apenas podía moverme. Otra bola de envidiosos se puso a armar unas alrededor, pero cuando terminaron, a luz volvió y los de mantenimientos se acercaron, furiosos.
-¿Quién es el culpable?
Emmett y yo nos miramos, luego notamos que la doña del bebé estaba cerca.
No lo pensamos dos veces.
-¡Ella! -exclamamos al unísono.
-¡Usted! ¡Levántese, tiene un camino hacia la comisaría!
Nosotros huimos.
Cuando llegamos a la otra punta de la tienda, apenas podíamos hablar por las carcajadas, una vez que nos calmamos, saqué la lista de mi pantalón y la leí, soltando risitas esporádicas.
-Mary Alice Cullen Vulturi —dijo una voz femenina por los altavoces—, sus padres la buscan en el departamento de Objetos Perdidos.
-Oh, Dios —susurré.
Volteé a ver a Emmett, que tenía los ojos igual que los míos, dilatados por el pánico.
-¡Corre! —gritamos.
Capitulo 6: Justin Bieber
-No puedo creer que eso haya pasado de verdad -dije, sacudiendo mi cabeza.
-Te dije que iba a ser divertido -Emmett me sonrió.
-Sip. Fue "hilarante" -murmuré, haciendo comillas en el aire al
imitar su vocabulario. —Creí que las personas solo hacían eso en las películas.
-Oye, no es mi culpa que tu madre use tantas palabras raras en sus libros. Son pegajosas.
-Hablando de los libros que escribió mi mamá, necesito comprarlos. De verdad me dan curiosidad -susurré la última parte.
-Sí, sí, lo que sea. Primero la lista -me interrumpió, impaciente.
-Bueno. El cuatro decía que le dijéramos "código tres en hogar" a un empleado y observáramos su reacción.
-Oww, alice. Usa la lista, se mira más interesante así.
Lo ignoré.
Un empleado pasó al costado de Emmett.
-Oye, chico, hay código tres en hogar -dijo Emmett, usando su voz
más mandona y masculina.
-¡Ahhhh! -gritó, dejando en vergüenza la vocecilla irritante de bella -¡Justin Bieber está en la sección de casa y hogar! —alcancé a leer Jess en su placa.
Emmett y yo nos miramos con cara de WTF.
-¿Quién coños es Justin Beber? —preguntó Emmett, agarrándolo por el cuello.
-O sea, es BIEBER, grandulón. Y te voy a pedir en el nombre de Zeus que me sueltes mi blusa porque, o sea, no es nice traer arrugas. Está O-UT -dijo, alargando las palabras.
Emmett lo miró con diversión y curiosidad.
-¡Oh por Dios, Emm! Solo deja que se vaya.
-O sea.
Una vez que el tipo —estaba bastante segura de que le gustaba que le llamaran tipa— se fue, caminamos en silencio unos segundos. Emmett me miraba, y luego se volteaba y murmuraba "no, no" negando con la cabeza. Sabía que tenía duda de algo, pro le daba como pena preguntar.
-Alice... —comenzó, aun inseguro.
-¿Qué pasión? —pregunté, sonriendo.
-¿Por qué él hablaba así? Como… raro.
-Eh… se les llama fresas, Emmett. Es un modismo. Nada genial, si me preguntas.
-¿Fresas? —preguntó, interesado.
-Yeah. También les dicen creídos, cremas, mamilas, wanna be… y esos son todos los que me sé. ¿Por qué preguntas?
-Simple curiosidad. Sigue el cinco, ¿verdad?
No me creí lo que dijo, pero lo dejé pasar.
------------------------------adelanto:
mary alice cullen vulturi —dijo una voz femenina por los altavoces—, sus padres la buscan en el departamento de Objetos Perdidos.
-Oh, Dios —susurré.
Volteé a ver a Emmett, que tenía los ojos igual que los míos, dilatados por el pánico.
-¡Corre! —gritamos.
-Te dije que iba a ser divertido -Emmett me sonrió.
-Sip. Fue "hilarante" -murmuré, haciendo comillas en el aire al
imitar su vocabulario. —Creí que las personas solo hacían eso en las películas.
-Oye, no es mi culpa que tu madre use tantas palabras raras en sus libros. Son pegajosas.
-Hablando de los libros que escribió mi mamá, necesito comprarlos. De verdad me dan curiosidad -susurré la última parte.
-Sí, sí, lo que sea. Primero la lista -me interrumpió, impaciente.
-Bueno. El cuatro decía que le dijéramos "código tres en hogar" a un empleado y observáramos su reacción.
-Oww, alice. Usa la lista, se mira más interesante así.
Lo ignoré.
Un empleado pasó al costado de Emmett.
-Oye, chico, hay código tres en hogar -dijo Emmett, usando su voz
más mandona y masculina.
-¡Ahhhh! -gritó, dejando en vergüenza la vocecilla irritante de bella -¡Justin Bieber está en la sección de casa y hogar! —alcancé a leer Jess en su placa.
Emmett y yo nos miramos con cara de WTF.
-¿Quién coños es Justin Beber? —preguntó Emmett, agarrándolo por el cuello.
-O sea, es BIEBER, grandulón. Y te voy a pedir en el nombre de Zeus que me sueltes mi blusa porque, o sea, no es nice traer arrugas. Está O-UT -dijo, alargando las palabras.
Emmett lo miró con diversión y curiosidad.
-¡Oh por Dios, Emm! Solo deja que se vaya.
-O sea.
Una vez que el tipo —estaba bastante segura de que le gustaba que le llamaran tipa— se fue, caminamos en silencio unos segundos. Emmett me miraba, y luego se volteaba y murmuraba "no, no" negando con la cabeza. Sabía que tenía duda de algo, pro le daba como pena preguntar.
-Alice... —comenzó, aun inseguro.
-¿Qué pasión? —pregunté, sonriendo.
-¿Por qué él hablaba así? Como… raro.
-Eh… se les llama fresas, Emmett. Es un modismo. Nada genial, si me preguntas.
-¿Fresas? —preguntó, interesado.
-Yeah. También les dicen creídos, cremas, mamilas, wanna be… y esos son todos los que me sé. ¿Por qué preguntas?
-Simple curiosidad. Sigue el cinco, ¿verdad?
No me creí lo que dijo, pero lo dejé pasar.
------------------------------adelanto:
mary alice cullen vulturi —dijo una voz femenina por los altavoces—, sus padres la buscan en el departamento de Objetos Perdidos.
-Oh, Dios —susurré.
Volteé a ver a Emmett, que tenía los ojos igual que los míos, dilatados por el pánico.
-¡Corre! —gritamos.
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