lunes, 13 de diciembre de 2010

Mi héroe.

Edward&Alice

Estaba en la cocina, platicando con Emmett y Jasper, cuando un sonido que provenía desde le sala llamo mi atención. Era música, piano, para ser exactos. La canción que sonaba era para Elisa, de Beethoven. Supuse que era Rosalie, aunque me sorprendía que estuviera tocando, la ultima vez que lo hizo fue en mi boda. Busque sus pensamientos y estaba muy ocupada.

noventa y dos, noventa y tres, noventa y cuatro...

Estaba cepillándose el cabello en su habitación. Me di media vuelta y me dirigí hacia mi piano, me intrigaba demasiado. Antes de bajar las escaleras, escuche sus dulces pensamientos.

Espero que le guste. ¿Qué demonios estoy pensando? Claro que no le va a gustar, apenas estas practicando, y estoy segura de que me salte una parte. Nunca vas a terminar a tiempo…

Sus pensamientos estaban fuera de control. Mi pequeña alice estaba aprendiendo a tocar el piano, sola. Camine y me senté a un lado de ella en el banco negro. Se sobresalto y su mente empezó a maldecid un torrente de improperios.

-¡Alice! -Exclame. Ella me devolvió una mirada avergonzada.

-Lo siento, Hermanito. Fue Emmett.

-¿Ahora que hice? -grito desde la cocina -¡Te juro que yo no fui, Edward! Tu hermana es un demonio. No se como carlisle y esme pudieron hacer una criatura así ¡Ouch! ¿qué te pasa, Jasper?

-Deja de ser tan estúpido, Emmett. Te apuesto diez mil a que no puedes mantener una conversación seria en todo un día -esos dos y sus apuestas, ya se habían tardado. Regrese mi atención a mi hermanita.

-¿Qué tocabas? -le pregunte haciendo un gesto con la mano para que continuara. Ella enrojeció levemente y se volvió hacia el piano.

-Nada en especial. Solo estaba practicando un poco. Escuche un viejo CD que tenias por ahí en tu antigua habitación y… -su voz fue perdiendo volumen.

Comencé a tocar donde ella se había quedado, mire las partituras una sola vez. Ella se me quedo embalsada mirándome.

-¿No me vas a ayudar? -le pregunte. Asintió levemente e inspiro una bocanada de aire, acomodo sus finos dedos con cuidado y trato de seguir mi ritmo.

La suave música comenzó a llenar la habitación. Los pensamientos de alice eran una masa de imágenes confusas. Letras y signos empezaron a tomar forma poco a poco, hasta que se formaron como si fuera una hoja pasada en limpio. Construyo un puente para pasar a esa canción y la música se convirtió en una nana alegre y fluida. Entre nota y nota, en su cabeza se mezclaban imágenes de ella y yo, se estaba inspirando, yo era su musa. Sentí como un nudo se formaba en mi garganta y mis ojos me empezaban a arder. Los cerré y me deje llevar por ella, no necesitaba mirar el teclado para seguir tocando.

La nana se fue tornando mas nostálgica y seria, en la cabeza de mi hermana iban pasando cada momento desde nació, ahora ella parecía una niña de diez años, pero era mucho mas inteligente que la mayoría de los adultos.

Cuando terminamos, me volví hacia ella y la abracé con fuerzas suficientes para asfixiar a un humano, pero ella era mas resistente. No me había percatado de que en la puerta estaban todos, Esme nos miraba con ternura, igual que Bella. Emmett estaba aplaudiendo exageradamente.

-¿La compusiste tu, Edward? -pregunto Bella. Negué con la cabeza y ella se sorprendió -¿fuiste tu, alice? -inquirió dirigiéndose hacia Renesmee. Asintió tímidamente y le sonrió.

-¿Cómo se llama? -pregunto Esme.

Mi héroe, pensó.

Me dieron ganas de llorar. No podía haber alguien igual a alice, mi princesa.

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