miércoles, 10 de noviembre de 2010

Capitulo 4: La ira de Hulk

-¡QUE NO ES UN CONDON! -gritó su mamá, que parecía estar en la menopausia.

-¡Si es un condón! -gritó Emmett, sin evitar su sonrisa.

Eso pareció ser demasiado para la señora. Con su bolsa comenzó a golpear a Emmett, tratando de lastimarlo. Pfft, me hubiera gustado decirle cuantas veces traté de hacer eso a lo largo de mi vida sin tener resultados.

Llegó el momento en que me harté en mirar su pelea, así que decidí tomar cartas en el asunto. Me acerqué un poco y empujé a la señora con poca fuerza, lo suficiente para no herir a un humano.

Ella, siendo la vieja exagerada que era, se lanzó al piso y comenzó a llorar y gemir. Cuando las personas comenzaron a acercarse a ella, sus gritos se hicieron más fuertes y empezó a murmurar algo inteligible, perecido a "me han atacado" y se retorcía mientras unas lagrimas del tamaño de la pata de Jacob le salían de los ojos. Debía darle crédito, la doña tenía estilo.

Emmett me tomó de la mano y me sacó de ahí, antes de que llegara seguridad. Cuando llegamos a la sección de electrónica alcanzamos a escuchar un eco que decía "¡esto aún no ha terminado!". Nos reímos. Después de unos minutos, ya que nos calmamos, me saqué la lista de la bolsa del pantalón. No porque necesitara leerla, sino que eso se
miraba más nice.

-Okay -dije, entre risas-, lo que sigue de la lista es "Programa todos los despertadores de la sección hogar para que suenen en intervalos de 5 minutos".

-Bueno… manos a la obra, Ruhnezmay -se tronó los dedos de las manos.

-¿Cómo demonios me llamaste? -pregunté, con las manos en la cadera, golpeando mi pie en el suelo.

-¡Oh! Así fue como te dijo Jacob por primera vez. Lo recuerdo porque leí uno de los libros que escribió tu mamá.

-¿Mi ma' escribió unos libros? -Emmett asintió- ¿Qué libros?

-Bueno, se supone que no te tenía que decir… pero ¿si todo el mundo ya los leyó, por qué tú no? Como sea, les puso unos nombres que ni al caso, algo así como "crepúsculo", "Luna Nueva", "Eclipse" y "Amanecer"… Y si valoras tú salud mental, jamás leas ese libro… Ni el de eclipse… De hecho, te recomendaría que no leyeras ninguno.

-Cierto, más tarde los voy a buscar -murmuré, algo distraída, ignorando lo último que me dijo.

-Seh, pero no aparecen al nombre de tu mother, ella se puso un nombre todo fancy, Stephanie Meyer, creo. Alice dijo que ese nombre iba a pegar…

Lo ignoré, porque cuando Emmett se ponía a divagar era imposible seguirle el ritmo de coherencia —si es que tenía uno-. Cuando llegamos a los despertadores, Emmett sonrió, dejando ver todos sus dientes.

Y el muy imbécil, para hacerlo más rápido, utilizó su velocidad inhumana. Me golpeé la frente con la mano, incapaz de creer como semejante mamut podía pasar desapercibido así. No tenía idea de cómo los Vulturi aún no lo habían aniquilado.

Tomé un despertador de metal y se lo lancé, directo en la cabeza. El sonido fue como el de dos rocas haciendo colisión.

¡Ups!

Al perecer yo no era más inteligente que él, porque no fue NADA silencioso ni discreto. Varias personas se voltearon a verlo, esperando a que se tambaleara por lo menos.

-¡Hazteeldesmayado! -medio susurré, medio grité, a velocidad vampírica.

Emmett se dejó caer en el suelo de mármol, haciendo un thump al chocar con él. Se miró realmente creíble, casi me asusté. Corrí hacia
él muy dramáticamente y comencé a sollozar en su pecho, colocando mi mano para que tocara su piel.

Quédate así, le dije mentalmente, hay que hacer una escena.

Él no hizo nada, así que asumí que había entendido. Tomé un paquete de katchup que una mano me pasó y cubrí su cara con mi pelo, para esparcir la salsa de tomate y que pareciera sangre. La boca se me hizo agua con la imagen.

Un señor se acercó a nosotros, tratando de ofrecernos su ayuda.

-¡em!, vive! ¡No puedes dejarme! ¡Eres lo único que tengo! ¡Por favor…! -lloriqueé. Alcancé a ver como algunas personas me miraban con
lastima.

Las lágrimas brotaron de mis ojos como si hubieran conectado una manguera. Pero… que ingenua era… El pánico se apoderó de mí cuando los de Emergencias llegaron.

Uno de ellos se acercó para tomarle el pulso, mientras otro me cargaba para quitarme del camino.

-Ha… fallecido. Lo siento, chica, lo hemos perdido… -dijo el tipo ese, negando con la cabeza y poniendo la mano en su cara.

Abrí mucho los ojos cuando noté la sonrisa macabra de Emmett, ese grandísimo idiota. ¿Ahora que estupidez se le había ocurrido? Enserio que si nos delataba, no iba a esperar una visita de Italia, yo misma lo iba a desmembrar.

Entonces Emmett comenzó a convulsionarse, como si hubiera algo viviendo dentro de él. Luego, con un suspiro dramático, abrió los
ojos.

Sonido de grillos.

-¡Un milagro! -exclamé, nerviosa, luego aplaudí. Los demás tardaron en reaccionar… pero al final también aplaudieron. El de Emergencias se quedó estupefacto.

-Pero si no tenía pul…

¡Riiiiiiinnnggg!

Todos los despertadores comenzaron a sonar, haciéndome brincar del susto. Varias personas reaccionaron igual. Y luego -por casualidad- un despertador le cayó en la cabeza al tipo de Emergencias.

Le hice señas a sus compañeros, para que se lo llevaran.

Después de que los de mantenimiento hubieran ido a desactivar los despertadores, la gente comenzó a dispersarse.

-He, he… eso fue divertido -murmuré.

-Sip, ahora sigue el tres.

capituloo

Capitulo 3: Los condones no son globos



Ahora si le pasé la lista para que pudiera ver la misión que teníamos por delante. Una vez que la hubo leído, su sonrisa se había ensanchado de oreja a oreja.

-El doce es un clásico, ya lo había hecho antes -me dijo.

Antes de cerrar el auto con llave, Jasper estaba temblando. Le sonreí "angelicalmente" mientras le pasaba a Emmett una cadena forrada en plástico.

-¡NOOOOOOOOOOO! -gritó Jasper, tratando de huir de nosotros. No tomó mucho tiempo antes de lograr meterlo en la cajuela y encerrarlo. Tomó mi mano y me arrastró junto con él para adentro.

Cuando nos alejamos de ahí alcanzamos a escuchar sollozos y algo así como "uno, dos, Freddy viene por ti. Tres, cutro, cierra la puerta…" la voz se perdió cuando cruzamos la puertas de Walt-Mart.

Tomamos un carrito y nos dirigimos como cualquier persona normal que va a hacer sus compras y no como un par de delincuentes que van a hacer estragos a la comunidad por falta de algo mas entretenido en la agenda.

-Bien, el número uno dice "Consigue 24 cajas de condones y colócalas al azar en los carros de la gente cuando no mire" -leí.
y yo corrimos a la farmacia dando saltitos y cantando Wixi-Wixi Araña tomados de las manos. La gente se nos quedaba mirando raro y murmuraban cosas. Así que mi tío decidió hacerlo mas divertido y se acerco a un niño que nos miraba asustado y con curiosidad.

-¿Sabes que es lo mejor de los niños? -le preguntó en un susurró que apenas y lo pude escuchar. El niño negó con la cabeza. -Que cuando los descuartizas, ¡Siguen llorando hasta cinco minutos después! ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA!

Miré al Emmett el Poseído incrédula, y luego me uní a sus carcajadas dementes, ignorado que el niñito había empezado a llorar y que mojó sus pantalones.

Llegamos a la farmacia soltando risitas y luego nos dedicamos a vaciar los estantes de condones, una vez que agarramos todas las cajas que cupieron en la carretilla, dimos la vuelta y comenzamos a repartirlos.

Dejamos uno en la carretilla de un par de monjas, en el carrito de una abuela, con adolescentes, mamás frígidas (no sabía que era eso, Emmett me había dicho que tenía cara de "frígida") y así por toda la tienda.

Terminamos de repartir todas las cajas y luego nos dedicamos a ver que sucedía. Nada irrelevante. Me aburrí rápidamente y estaba a punto de pasar al siguiente número cuando una risita llamó mi atención.

Era un pequeño niño en un carrito de compras.

Con una caja de condones en la mano.

Y con un globo inflado en su boca.

¿Cómo demonios infló el globo? No lo sé.

Pero lo que mas llamó mi atención es que sus padres no le decían nada. Solo se debatían entre que tipo de papel higiénico era mejor.

Y luego miré el "globo" con mas atención. No era un globo, era un condón. Y ese pobre e iluso niñito estaba jugando con él. Como no me pareció divertido, me dirigí hacia él y traté de quitárselo discretamente, pero él no me dejaba. Luego el estúpido niño comenzó a berrear cuando por fin logré quitarle el "globo".

-Shh. Calma, bebé. Shh -le murmuré, pero no dejaba de llorar.

Sus papás se acercaron corriendo para ver por que lloraba el mocoso, así que le aventé su condón y traté de salir corriendo, pero el niño (que no debía de tener mas de dos años) me tomó de mi blusa y comenzó a golpearme, dejándome mis hermosos cabellos rebeldes llenos de algo pegajoso que olía a plástico.

-Oh, ¿qué pasa, cariño? -le preguntaron al engendro de Satanás.

-Abaa, ninia. Gobo, ¡baaaaaaah! -WTF

-¿Qué la niña quería quitarte el globo? -Su madre se volvió para verme con dureza. Yo negué con la cabeza, tratando de parecer asustada y nerviosa.

-Señora, le juro que yo no…

-¡No hables! -gritó, histérica. -Debería de darte vergüenza, ¡Mira que tratar de quitarle un globo a un bebé! ¡A tu edad! ¡Llamaré a tus padres! -le entrecerré los ojos a la bruja esa y la miré con odio.

-Yo no le…

-¡Que no hables!

-MIRE, VIEJA BRUJA, ¡YO LO QUITE NADA A SU BEBE! ¡SOLO QUERIA QUE SE SACARA EL CONDON DE LA BOCA! ¡POR QUE NO ES UN GLOBO!

La señora se quedó anonada.

-Pssshh -dijo. -Claro que es un globo, no seas tonta.

No pude evitarlo. Torcí mis ojos.

-¡Ja, ja, ja! Ali , hubieras visto a la monja cuando miró…

-Emmett se calló la boca cuando miró que la señora que estaba frente a mí me agarraba el brazo y marcaba un número por telefóno. -¡Hey! Ya te metiste en problemas y ni siquiera vamos en el tres de la lista -se quejó.

-Cállate, Emmett -le espeté. Y claro, se soltó riendo cuando miró al niño con el condón el la boca.

-¡Dios! ¡Alice, ese niño trae un condón en la boca! -gritó entre carcajadas

CoNtInUaRa

walmart!

Una sonrisa macaba se extendió por mi rostro y grité tan alto como mis pulmones lo permitieron:

-¡Emmett, hay que ir a Walt-Mart!

Escuché el sonido de un vidrio al agrietarse y una ráfaga de viento me dio en la cara.

-¿Me llamaste? -Emmett mostraba una gran sonrisa y tenía un par de llaves en la mano.

Imprimí la página rápidamente y apagué el ordenador.

-Sí. Escucha, acabo de leer está lista pero hay que irnos antes de que…

-No -dijo papá, cortante-. Absoluta y definitivamente no, Alice

Hice un mohín y bajé mi cabeza, fingiéndome avergonzada y mintiéndome a mí misma de que si lo estaba. Con el tiempo había aprendido a actuar tan bien que inclusive un lector de mentes podía ser engañado.

-Lo siento, edy. Es qué pensé que era una buena idea… como estoy tan aburrida… -añadí, improvisando. Una idea se estaba formando en mi mente, pero la estaba evadiendo para que él no se diera cuenta.

-No te preocupes, princesita . Pero, si quieres, puedes decirle a Emmett que te lleve a Seattle a hacer algo divertido, ¿te parece bien?

Sonreí con inocencia y batí mis pestañas.

-¿De verdad? -edwardsito asintio (xD). Casi me sentí culpable. Casi. -¡Oh! ¡Eso sería maravilloso! -abracé a ed y jalé a un muy decepcionado Emmett escaleras abajo.

-¡Y pueden invitar a Jasper! -¿Eh? ¡Demonios! Bueno, ya que…

En menos de cinco minutos ya había salido de la casa y tío Emmett manejaba hasta que mi familia se perdió en la maleza. Yo y Emmett nos mirábamos con complicidad… Y Jasper se miraba nervioso. ¡Ja! Creo que la última experiencia con nosotros dos lo traumó un poco…

Flash Back…

-Papi, estoy aburrida -gimoteé con carlisle, enrollando uno de mis cabellos. Papá me miró con ternura e hizo "Oww".

-¿Y qué quieres hacer, Alice (pixie)?

-Um… ¿No puedo ir con Jasper y Emmett a Seattle? Es que Emmett me dijo que allá habían muchos centros comerciales… -murmuré, con la vista algo ausente.

-Eh… ¿con Emmett, cariño?

-Sip.

-Entonces está bien, cariño. Voy a decirles si quieren ir contigo -dijo, pellizcándome las mejillas.

-¡JA, JA, JA, JA! -se carcajeó Emmett, amarrando a Jasper con una cadena de plástico, el único material que paralizaba a los vampiros sureños.

-¡Porfavor, porfavor! ¡Nomeencierrenenlaoscuridad! ¡Nootravez, porfavor! -gritó, a una velocidad que apenas le entendí. Yo le sonreíangelicalmente antes de cerrar la cajuela y dejarlo ahí.

Fin del Flash Back

-Llega a la cabaña -le ordené. Emmett sonrió al notar como mi voz de niña empalagosa cambiaba a uno serio y mandón. Jasper nos observó con nerviosismo, mirando a todos lados. Tratando de buscar una vía de escape.

Emmett aparcó en la cabaña y me bajé haciendo uso de mi velocidad sobrehumana. Corrí a mi habitación y sequé algo de efectivo y mi tarjeta de crédito "para emergencias". No fuera a ser que pasara algo y ocupara dinero. Llegué al auto exactamente cuando el reloj del tablero marcaba que había pasado un minuto. Una gota de sudor bajó por mi cuello y me la quité, exasperada, con la palma de la mano.

El camino pasó mientras yo y mi hermano nos reiamos de la inocencia de mi padre y mis habilidades para engañarlo, que resultaban mas efectivas que las de bella . Sentimos una ola de enojo por parte de Jasper, pero le sonreí con dulzura, haciendo que se estremeciera.

Llegamos a Port Ángeles en veinte minutos y aparcamos en el estacionamiento de Walt-Mart. Emmett tenía una sonrisita de suficiencia en los labios y me miró expectante mientras se tronaba los dedos de las manos.

-Y bien, colega, ¿qué vamos a hacer el día de hoy?

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COnTiNuArA!!!