Capitulo 3: Los condones no son globos
Ahora si le pasé la lista para que pudiera ver la misión que teníamos por delante. Una vez que la hubo leído, su sonrisa se había ensanchado de oreja a oreja.
-El doce es un clásico, ya lo había hecho antes -me dijo.
Antes de cerrar el auto con llave, Jasper estaba temblando. Le sonreí "angelicalmente" mientras le pasaba a Emmett una cadena forrada en plástico.
-¡NOOOOOOOOOOO! -gritó Jasper, tratando de huir de nosotros. No tomó mucho tiempo antes de lograr meterlo en la cajuela y encerrarlo. Tomó mi mano y me arrastró junto con él para adentro.
Cuando nos alejamos de ahí alcanzamos a escuchar sollozos y algo así como "uno, dos, Freddy viene por ti. Tres, cutro, cierra la puerta…" la voz se perdió cuando cruzamos la puertas de Walt-Mart.
Tomamos un carrito y nos dirigimos como cualquier persona normal que va a hacer sus compras y no como un par de delincuentes que van a hacer estragos a la comunidad por falta de algo mas entretenido en la agenda.
-Bien, el número uno dice "Consigue 24 cajas de condones y colócalas al azar en los carros de la gente cuando no mire" -leí.
y yo corrimos a la farmacia dando saltitos y cantando Wixi-Wixi Araña tomados de las manos. La gente se nos quedaba mirando raro y murmuraban cosas. Así que mi tío decidió hacerlo mas divertido y se acerco a un niño que nos miraba asustado y con curiosidad.
-¿Sabes que es lo mejor de los niños? -le preguntó en un susurró que apenas y lo pude escuchar. El niño negó con la cabeza. -Que cuando los descuartizas, ¡Siguen llorando hasta cinco minutos después! ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA!
Miré al Emmett el Poseído incrédula, y luego me uní a sus carcajadas dementes, ignorado que el niñito había empezado a llorar y que mojó sus pantalones.
Llegamos a la farmacia soltando risitas y luego nos dedicamos a vaciar los estantes de condones, una vez que agarramos todas las cajas que cupieron en la carretilla, dimos la vuelta y comenzamos a repartirlos.
Dejamos uno en la carretilla de un par de monjas, en el carrito de una abuela, con adolescentes, mamás frígidas (no sabía que era eso, Emmett me había dicho que tenía cara de "frígida") y así por toda la tienda.
Terminamos de repartir todas las cajas y luego nos dedicamos a ver que sucedía. Nada irrelevante. Me aburrí rápidamente y estaba a punto de pasar al siguiente número cuando una risita llamó mi atención.
Era un pequeño niño en un carrito de compras.
Con una caja de condones en la mano.
Y con un globo inflado en su boca.
¿Cómo demonios infló el globo? No lo sé.
Pero lo que mas llamó mi atención es que sus padres no le decían nada. Solo se debatían entre que tipo de papel higiénico era mejor.
Y luego miré el "globo" con mas atención. No era un globo, era un condón. Y ese pobre e iluso niñito estaba jugando con él. Como no me pareció divertido, me dirigí hacia él y traté de quitárselo discretamente, pero él no me dejaba. Luego el estúpido niño comenzó a berrear cuando por fin logré quitarle el "globo".
-Shh. Calma, bebé. Shh -le murmuré, pero no dejaba de llorar.
Sus papás se acercaron corriendo para ver por que lloraba el mocoso, así que le aventé su condón y traté de salir corriendo, pero el niño (que no debía de tener mas de dos años) me tomó de mi blusa y comenzó a golpearme, dejándome mis hermosos cabellos rebeldes llenos de algo pegajoso que olía a plástico.
-Oh, ¿qué pasa, cariño? -le preguntaron al engendro de Satanás.
-Abaa, ninia. Gobo, ¡baaaaaaah! -WTF
-¿Qué la niña quería quitarte el globo? -Su madre se volvió para verme con dureza. Yo negué con la cabeza, tratando de parecer asustada y nerviosa.
-Señora, le juro que yo no…
-¡No hables! -gritó, histérica. -Debería de darte vergüenza, ¡Mira que tratar de quitarle un globo a un bebé! ¡A tu edad! ¡Llamaré a tus padres! -le entrecerré los ojos a la bruja esa y la miré con odio.
-Yo no le…
-¡Que no hables!
-MIRE, VIEJA BRUJA, ¡YO LO QUITE NADA A SU BEBE! ¡SOLO QUERIA QUE SE SACARA EL CONDON DE LA BOCA! ¡POR QUE NO ES UN GLOBO!
La señora se quedó anonada.
-Pssshh -dijo. -Claro que es un globo, no seas tonta.
No pude evitarlo. Torcí mis ojos.
-¡Ja, ja, ja! Ali , hubieras visto a la monja cuando miró…
-Emmett se calló la boca cuando miró que la señora que estaba frente a mí me agarraba el brazo y marcaba un número por telefóno. -¡Hey! Ya te metiste en problemas y ni siquiera vamos en el tres de la lista -se quejó.
-Cállate, Emmett -le espeté. Y claro, se soltó riendo cuando miró al niño con el condón el la boca.
-¡Dios! ¡Alice, ese niño trae un condón en la boca! -gritó entre carcajadas
CoNtInUaRa
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