SEBASTIAN
Estaba corriendo por el bosque, huyendo de esos encapuchados que me perseguían. Cuando capte un aroma extraño mezclado con el de un humano, y este mezclado con el de varios vampiros. Eso llamo mi atención y me acerque al lugar de donde provenía ese aroma.
-¡Aléjate de ella perro desgraciado!-grito un chico alto y de cabello cobrizo.
-¡Muérete chupasangre!-grito el otro chico de cabello negro. Rayos, huele espantoso. Pensé
-¿Quién eres?- pregunto el otro muchacho viendo hacia donde yo estaba. Pensé en salir corriendo, pero antes de que pudiera moverme un muchacho alto y corpulento estaba detrás mío agarrándome de los brazos.
-Edward llama a Carlisle.-dijo este y uno de los dos chicos entro corriendo a la casa.
Un momento después había siete vampiros y cinco humanos fuera de la casa.
-¿Puedo saber a qué se debe tu visita?-pregunto un hombre alto y rubio acercándose a mí. Tenía los ojos dorados. Intente alejarme, pero el grandulón no me dejaba.
Así que, desesperado por escapar, lo vi a los ojos y dije:
-Humano por un mes.
Al terminar de decir esto el hombre cayó al suelo y todos lo vieron confundidos y luego a mí. Una mujer se acerco a él y me pregunto desesperada:
-¿Qué le has hecho a mi Carlisle?
-Humanos por dos meses.-dije y los otros seis vampiros cayeron al suelo, incluyendo al grandote que me sostenía del brazo.
-¿Qué diablos les hiciste?-pregunto uno de los humanos.
-Vampiros por dos meses.-dije y ellos cayeron al suelo. Salí corriendo antes de que despertaran y me perdí en el bosque. Entonces recordé que a uno de los vampiros solo lo había convertido por un mes, en cambio a los demás fue por dos meses.
-Suertudo-masculle entre dientes.
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