Preparando bromas
Emmet
"¡Bien, bien, bien! Ya se acerca mi queridisimo día de los Santos Inocentes."
Estaba planeando lo que les haría estas fechas cuando apareció la pequeña duende.
- Te felicito, hermano.- me dijo
- ¿Porqué?- le pregunté sorprendido.
- Por tus bromas.
¡Oh, claro! La duende y su pequeño don. Como ya tenía planeado que les haría bromas, ya sabía cual les haría.
- ¿Y me das una pista? - pregunté sonriente.
- No, no,no, ya lo verás.- enseguida desapareció entre saltitos, como siempre, así era Alice.
Estabamos a día 21. ¡Tenía una semana para prepararlo todo! Y todavía no tenía nada planeado... Necesitaba que Alice me dijera eso ya, porque si no no iba a tener las bromas preparadas para Año Nuevo. De día 18 a 31 van cuatro días.... ¡Cuatro!
Esbocé una gran sonrisa y me puse a reir solo. Aquello era perfecto. Me aplaudí y todo de la emoción.
- ¿Que te hace tan feliz, Emmett? - dijo la voz de Jake
Jacob
Emmett estaba muy emocionado, lo notaba.
- ¿Que te hace tan feliz, Emmett? - pregunté desde detrás de sus enormes espaldas.
- Nada, mi querido y bondadosa mascota , nada.- tras contestarme eso salió pitando.
¿Acababa de llamarme querido y bondadoso? Emmett estaba mal. Muy mal. Salí en busca de Alice, pues ella era la unica que podía ayudarme, sin contar a Edward.
- Pequeña monstruito, ven aquí.- la pille por las espaldas y la besé en la coronilla. Su perfume me inundó entero.
- No pienso decirte nada bearboy - ella se giró y también me besó. Me dió un beso en la barbilla, el unico lugar al que llegaba sin ponerse de puntillas y se escabuyó entre mis brazos con una ancha sonrisa.
¡Genial! Ni siquiera mi mujer me podía ayudar. Ya empezaba a acojonarme de lo que me podía hacer Emmett. Lo de las bufandas fue una broma de mal gusto. Bueno, no tan mal gusto, porque un buen festín me di, pero no me gustó.
Y ahora estaba temiendo por lo que me pudiera hacer ahora. ¿Que podía ser? ¿Una moneda pegada al suelo? Eso no funcionaría, porque perfectamente podría arrancarla, pero eso de todas maneras no era tan gracioso... ¿Que era lo que nos esperaba?
esme
¡Dos días! ¡Dos días! Faltaban dos días para el día de los Inocentes. Emmett empieza a desaparecer, faltaba una o dos horas cada día. Jake intenta calmarnos a todos sin decir nada, pero es que la cosa no podía estar,peor. ¿Quien iba a ser el primero en sufrir las torturas de Emmett? Bueno, torturas para la víctima, porque para los otros sería una buena ocasión para reir... Pero aun así, yo no quería volver a pasarme un día entero reformando de nuevo la casa...
- Vamos, Esme, no te preocupes tanto.- me dijo Alice.- Son solo pequeñas bromas.
- Ay Alice, ya me gustaría a mí que fuera solo eso.
rosalie
Estaba harta. Emmett no me decía nada y ni si quiera me contestaba cuando le preguntaba donde había estado. Esto no podía seguir así.
Estabamos en nuestro cuarto después de una sesión de... esto...bueno, estabamos en la cama. El con los brazos detrás de su cabeza mirando al techo. Estaba muy guapo.
- Emmett.- lo llamé.
- ¿Que pasa, Rose?
- ¿A donde vas cuando desapareces? ¿Que haces? ¿Que bromas nos vas a gastar esta vez? - pregunté aquello bastante rapido, incluso llegué a pensar que no había entendido nada, pero no era así. Me había oído perfectamente
- No voy a ningún lado, no hago nada, y ¿bromas? ¿yo? ¿de que hablas Rose?
- Emmett, deja de hacerte el idiota y dime que... - no me dejó terminar la frase. Ya se había vestido con sus pantalones y su camiseta y salía por la puerta.
- ¡Te quiero, Rose!- me gritó desde abajo.
Carlisle
Bien, mañana era el gran día. 28 de Diciembre, Emmett había desaparecido la noche anterior despidiendose de Rosalie con un "te quiero, Rose". Y nosotros supusimos que iba a preparar su "Gran Broma" para el primero que le tocase. Nos preguntabamos quien podía ser. Edward y Alice no eran de mucha ayuda. Se mantenían encerrados en el cuarto de Edward riendose entre ellos.
- Ya sé que voy a hacer.- dije acercándome al teléfono.
- ¿Que vas a hacer? - preguntó Rosalie desde el sofá.
- Voy a llamar al hospital para decirles que mañana no voy a ir, asi estaré aquí para "afrontar" las bromas de Emmett.
- Si claro, tu lo único que quieres es ver las bromas que nos prepara a nosotros.- se rió Jake y yo no pude evitar reirme con él, después llamé al hospital excusándome de que no podría ir al día siguiente.
Justo después de colgar, desde arriba llegaron unas estruendosas carcajadas. Dos cosas pesadas se cayeron al suelo. Subimos a la habitación de Edward y nos los encontramos a los dos retorciéndose de risa en el suelo. Les preguntamos que que les hacía tanta gracia, pero no nos contestaron. No podían parar de reir por algo que nosotros no sabíamos... todavía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario