martes, 7 de diciembre de 2010

Capitulo 9: Vendetta

Nos detuvimos en la sección de cocina y alimentos. No puede evitar una mueca de asco.
—En la ocho decía que mientras miras pistolas y/o cuachillos le preguntes a la dependienta donde están los anti-depresivos. —Dijo Emmett, mirando la hoja como si fuera un mapa.
Me reí.
—Eso suena muy estilo Jasper, ¿no crees? Demasiado emo.
—Pfft, con más razón hay que hacerlo. Ya sabemos como actuar. —Me guiñó un ojo antes de darse media vuelta y caminar a donde estaban una mujer joven acomodando platos.
Emmett miró los cuchillos con anhelo, pero solo en sus ojos. Su cara estaba inexpresiva y las ojeras debajo de sus ojos, junto con el katchup disecado en su frente le daban un aspecto raro. Muy desdivertido… Ehh, eso no era una palabra —rectifico, un especto aburrido =D.
—¿Se le ofrece algo? —preguntó la mujer, mirando a Emmett.
—Sí… quisiera saber donde están los antidepresivos extra fuertes para dormir —dijo Emmett, tomando un cuchillo y examinándolo. Tocando el filo que tenía y dejándolo donde estaba para voltear a ver a la dependienta sin ninguna expresión. Tuve un flash back, imaginando como Marco de los Vulturi.
La dependienta abrió mucho los ojos y arrojó todos los platos de loza al aire, haciéndose añicos un segundo después. La mujer salió corriendo con los brazos arriba de la cabeza y gritándole a seguridad.
Nos carcajeamos un poco. Luego volvimos a nuestra tarea.
—Hum, eso fue algo raro —dije.
—¡Nah! Fue divertido, pensé que le iba a dar un paro cardiaco con el ritmo que llevaba su corazón.
Emmett sacó la lista de su bolsillo trasero y la abrió.
—Entonces… el nueve dice "Anda por el súper mercado de forma sospechosa tarareando la canción de Misión Imposible".
—Es algo raro que tengamos que andar de forma sospechosa siendo que medio walt-mart nos está buscando —mascullé.
—No. Medio walt-mart te está buscando a ti. Yo ya soy un adulto autónomo e independiente. Nadie me dice que…
Nos quedamos helados cuando la voz de Rosalie se escuchó desde el fondo del pasillo.
—¿Qué demonios hiciste? —dijo Rose, separando las palabras con deliberada y terrorífica lentitud.
—Rose, amor, yo…
—¡EMMETT MCARTHY CULLEN! ¡Encerraste a Jasper en la cajuela del auto!
¡Ups!
—¡Destruiste media tienda! ¡En qué demonios estabas pensando! ¡E involucrar a alice! ¡no lo puedo creer!
—Pero si Aly…
—Lo sé, hermana, lo sé… me obligó, yo no quería… —murmuré, en un intento por salvar mi trasero.
—Oww, cariño. No te preocupes… Pero tú —apuntó a mi hermano con un dedo—, deberías de estar aterrado. No sabes lo que te espera.
—¡ALICE está mintiendo! ¡Ella me dijo que…!
—¡No hables!
—Pero…
—¡Sh!
—Yo…
—¡ZIP!
—Rosa…
—No oigo no oigo, soy de palo tengo orejas de pescado —canturreó Rose, tapándose los oídos con las manos.
—Judas —gesticuló Emmett, sin emitir ningún sonido. Le sonreí.
—¡Pero hay un Dios que todo lo ve! —dijo, alzando la voz, muy dramático.
—Ay, ya cállate y vamos a terminar… solo faltan dos puntos.
—Okay —aceptó, sonriendo. ¡Ja! ¡Lo olvidó tan fácil!
Talvez hubiera sido más inteligente de mi parte si no lo subestimara.

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