Podía sentir la adrenalina, el terror de saber que alguien te estaba buscando.
Nos adentramos en un pasillo lleno de libros, y no quería mirar ni pensar en donde estaba porque sabía que Edward lo vería en mi mente y nos encontraría en una fracción de segundo. Me iban a matar.
Bueno, no exactamente. Pero se llevarían la poca libertad que tenía. No me dejarían ver a Jacob.
Jacob.
¡Demonios! Mi vida se iba a convertir en un infierno, en un purgatorio… en… en… ¡ay, en todo lo malo que se pueda!
Bueno, por lo menos podía alcanzar a terminar la lista. Ese sería mi último propósito antes de que me encerraran como a Pocahontas en el cascanueces, o lo que fuera. Lo último que haría sería acabar esa lista. O ganar o morir luchando, como decía Jasper.
Jasper.
Evité pensar en él para que nadie se diera cuenta —y por nadie, quiero decir mi hermoso, querido, perfecto hermano Adonis que podía leer mentes y que no me castigaría por buscar algo de diversión. Por que me amaba demasiado para hacerlo y jamás heriría a su princesita— y que Rosalie —esa presumida escurridiza chismosa— no le dijera nada a mi papi ni
a mi querida mamá.
Después de llegar a una parte —no me fijé a donde—, me detuve junto con Emmett y saqué la hoja de mi bolsillo rápidamente.
—Bien, el seis dice que cuando se acerque una dependienta y me pregunte que si me puede ayudar, comience a llorar y que pregunte "¿Por qué no me pueden dejar en paz?".
—Hum… —murmuró Emmett.
—¿Qué?
—Nada. Solo que pienso que eso no va a ser muy difícil, porque allá viene una empleada con una foto tuya. Supongo que Edward y Bella vinieron preparados. Talvez hasta trajeron a todos…
Emmett se calló cuando la dependienta se acercó más a nosotros.
—¡Oye, tú, niña! —gritó, acelerando el paso.
—¡¿Por qué no me pueden dejar en paz? —grité, histérica. Salí corriendo y tomé la muñeca de Emmett para que me siguiera. A pesar de todo, el ser perseguidos le daba algo de emoción al juego. —¡Ja! Este estuvo muy fácil. Ni siquiera fue divertido —dijo
Emmett, sonriendo.
—Sí, como sea. Sigue el siete. Léelo tú —casi grité, pasándole la hoja.
—Siete: "Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras pescas en tu nariz".
—Creo que ese también lo voy a tener que hacer yo… dado que los vampiros no tienen mocos —dije, parándome y mirando alrededor, en busca de una cámara de seguridad.
—¡Ay! Ser vampiro se hace cada vez más aburrido.
Me reí de su comentario.
Llegamos a una sección donde estaba lleno de televisiones, DVD's, computadoras, y todas esas cosas.
En la pared que estaba cubierta de Televisiones se miraba cuando las personas caminaban, por lo que estaba conectada a una cámara.
Ahora solo tenía que encontrar la dichosa cámara. No fue muy difícil.
La localicé en la esquina contraria, junto a los celulares.
Me acerqué discretamente, mirando el techo como si una obra de Miguel Ángel hubiera sido pintada ahí, y cuando estuve a un lado me metí el dedo a la nariz.
Era incómodo, ya que mi piel era demasiado dura. Pero no lastimaba. Sentí que casi me perforaba el cerebro. Una vez que alcancé un moco, muy difícilmente, debo admitir, lo saqué y lo miré con curiosidad.
Escuché un coro de "ewww's" por parte de mi audiencia y luego, sin motivo aparente, lo pegué en el lente de la cámara.
Emmett se estaba destornillando de risa.
—¡ALICE!—Oh-oh. Yo conocía esa voz de campanillas bastante bien, aunque ahora sonara como la del exorcista por la furia.
Sentí como si me cayera de lado, pero alcancé ver todo perfectamente, cuando Emmett me tomó de la cintura y salimos como alma que se lleva el Diablo de ahí.
Traté de no reírme al ver la cara de todos los miembros de mi familia —incluyendo mi mascota, Jacob— cuando el fantasma de nuestra risa quedó suspendido en el aire.
Papá se rió por mi comentario hacia Jacob, pero aun se miraba enojado.
Talvez, después de todo, si me salvaría del castigo.
Maybe you can drive my car... maybe it will be all right... Baby I live you Uh-Uh-Uh... :D A quien le gustan lo beatles? Haha ;D
Adelanto:
—Es algo raro que tengamos que andar de forma sospechosa siendo que
medio walt-mart nos está buscando —mascullé.
—No. Medio walt-mart te está buscando a ti. Yo ya soy un adulto
autónomo e independiente. Nadie me dice que es lo que debo…
Nos quedamos helados cuando la voz de Rosalie se escuchó desde el
fondo del pasillo.
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