martes, 7 de diciembre de 2010

Capitulo 13 Inguenua

pov. alice

—Estúpida. ¿Qué no aprendes? No. Debes. Confiar. En. Emmett.

Pasillo 6…

¡Tenía que dejar de pensar en donde me encontraba! Mis pensamientos no eran seguros.

Pasillo 7…

Estaba tan concentrada en no querer ver el lugar, que inconscientemente mis ojos se deslizaban hacia arriba y el maldito letrero enorme llamaba mi atención. No era lo mismo que cuando ocultaba un pensamiento, porque ahora lo que estaba en juego era mi vista.

Pasillo 8…

Me van a encontrar.

Pasillo 9…

Temblé de miedo.

Pasillo 10

¿Cuántos *bip* pasillos habían?

Y de repente, mi estomago gruñó, pero no como si tuviera hambre… era diferente. Algo que no me había sucedido antes. Un dolor en la panza, como si algo me hubiera jalado el intestino… ¿grueso?

Qué demonios.

Instantáneamente supe lo que tenía que hacer: me eché a correr al baño.

Bella pov.

Mis dientes chocaron audiblemente. Estaba apunto de golpear a Jacob & Edward. Ya me tenían HARTA. Hacían que toda esta aventura de encontrar a mi hermana fuera peor.

-Mira, Chispita, el olor está a la izquierda. ¡Tenemos que ir a la maldita izquierda!

-Estúpido can pulgoso, sus pensamientos dicen pasillo 3. TRES -Edward levantó tres dedos, enfatizando-. Vaca.

Agghhh. Uno, dos, tres, cuatro, cinco-

-¿Y como sabes que no esta ocultando sus pensamientos? Ella si es inteligente. No como tú, piedra viviente.

-Imbécil. Eres un pen…

-¡YA BASTA! -rugí. Varias personas corrieron, pero no me importó. Me di media vuelta en una fracción de segundo y los encaré. Mi escudo saltó de mi mente, cubriendo muchísimo espacio, no podría decir cuanto.

Ambos tenían los ojos muy abiertos y me miraban asustados, casi temblando.

Ch POV

Miré a la señora que seguía llorando y suspiré. Ya quería llegar a casa… Con eso de que me habían transferido a Port Ángeles, ahora tenía más trabajo y acababa exhausto. Necesitaba a Sue.

Mi Sue.

Seguro que había preparado algo delicioso para la cena…

Y entonces, algo de lo que dijo la mujer llamó mi atención.

—Era alto y con el cabello rizado, una niña de unos trece años andaba con él, eran blanquísimos, parecían muertos y le dieron unos condones a mi pequeño bebé a propósito…

—Aguarde un segundo —pedí, súbitamente interesado—, dice que eran muy blancos —la mujer asintió con vehemencia—. ¿Qué tan blancos?

—¡Uf! Muchísimo, como leche o algo —normalmente hubiera pensado que ella estaba exagerando, pero ya tenía a un par de personas en mi mente y quería despejar mis sospechas.

—La niña —mencioné, pensando en cobre y hoyuelos—, ¿cómo era?

—Tenía el cabello apuntando a direcciones de color castaño obscuro , pero creo que tenía orzuela porque las puntas eran más claras, delgada, casi famélica, y como 1 metro 65 de alta. Creo que en su casa no la alimentan bien, parecía bastante desahuciada —la mujer se acercó a mí, como si me fuera a decir un secreto—… creo que son ilegales —susurró—. Talvez Canadá o no sé…

Era suficiente. Ella mentía y era demasiado chismosa para su propio bien.

—¿Y el hombre? ¿Cómo era él?

Ella abrió mucho los ojos y luego se sonrojó pareciendo un tomate.

—Muy alto. Y fuerte. Y… guapo, pero tenía el cabello rizado, y era guapo. Y tenía hoyuelos, y era sexy. Parecía un modelo de Kalvin Klein. Y sus brazos… Ohhhh, su brazos.

BASTA. Eso era todo lo que necesitaba, los detalles no eran bienvenidos.

—De acuerdo, con eso tengo, señora. La voy a dejar ir por hoy, pero tenga más cuidado con su comportamientos en la tiendas.

—¡PERO SI YO NO FUI! ¡SOY INOCENTE!

—Claro, claro que lo es. Ahora déjeme la acompaño hacia fuera… yo tengo un asunto pendiente en walt-mart…

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