Erase una vez, en una pequeña ciudad en la toscana de Italia, llamada Volterra…
En un castillo. En una de sus habitaciones, una de las más escondidas… alguien tramaba un horrible plan…:
- ¡Wajajajajajajajaja…!- la risa se escucho en todo el castillo, y hasta las ratas se enteraron de quien era:
- Por última vez, Aro, ¡si no te callas te atare a un poste y te echare a la calle en el día de San Marcos…!- dijo Sulpicia al tiempo que salía de la habitación con cara de enfado, dejando a su muy loco marido con una sonrisilla perversa y tocándose las manos como el Señor Burns de los Simpson:
- ¡Si!, pero ya vendrás cuando mi plan haya salido bien… ¡Todas vuelven…!-:
Se puso una bata blanca, y entonces cogió aquella arma que algún día destruiría el mundo… ¡Su cepillo!... pero claro, el de punta fina…:
- ¡Wajajajajajajajajaja…!- rio de nuevo, pero alguien lo mando callar desde la otra habitación con un .
Aro meneo la cabeza y se acerco sonriendo a un casette, de esos de cinta, porque la verdad, el no es muy moderno que digamos. Pulso el play, y la música empezó a sonar a todo volumen…:
http://www.youtube.com/watch?v=_dGcYH6Fwj8
Y cuando la letra empezó se puso a cantar, )a más bien gritar) mientras daba vueltas por toda la habitación como si fuera una bailarina:
Hi Barbie
Hi Ken
Do you wanna go for a ride?
Sure Ken
Jump In...
I´m a barbie girl, in a barbie world
Life in plastic, it´s fantastic.
you can brush my hair, undress me everywhere.
Imagination, that is your creation.
Pero de Nuevo un
Se fue acercando lentamente, mientas la música de barbie seguía sonando suavemente en la habitación. Llego a su lado y quito la manta negra. Soltó un gritito afeminado y se puso a dar saltos de alegría:
- ¡Mi obra maestra!, ¡Mi obra maestra!...- y se acerco a oler la enorme peluca, en la que había llevado trabajando varios años:
Sulpicia había insistido, en que la peluquera que les cortaba el pelo lo hiciera por él, pues lo solo tardaba 2 minutos en hacer ese peinado, pero Aro quería hacerlo el mismo, así que trabajo varios años, para poder traspasar su peinado de princesita.
Observo la peluca de color negro, que ahora plasmaba, (según él), toda la esencia de su peinado.
Y soltó otra risita de psicópata:
- ¡Wajajajajajajaaja!, ¡Algún día tu y yo dominaremos el mundo:-
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